Judas and the Black Messiah (2020)

En los momentos en que escribo esto, en Estados Unidos se lleva a cabo un juicio por la muerte de George Floyd (en Mineápolis, Minesota), un hombre negro acusado de pagar en una tiendita con un billete falso. El oficial blanco, Derek Chauvin, lo sometió y una vez sometido, puso su rodilla en el cuello de Floyd, causándole la muerte.

De eso trata la película Judas y el Mesías Negro, dirigida por Shaka King con un libreto que él y una tropa de gente escribieron sobre Bill O’Neal, un ladrón de autos que, al verse atrapado por el FBI, comienza a colaborar con ellos infiltrándose al movimiento de las Panteras Negra durante los años 60 específicamente en Chicago, donde eran liderados por Fred Hampton.

El corazoncito de O’Neal es peleado por Hampton y su movimiento, que no quiere acabar específicamente con el racismo sino con la inequidad, porque buscaba unir a todos los sectores marginados de la población (los pobres pues, fueran negros, latinos, blancos o chinos) y el agente del FBI que lo recluta, Roy Mitchell.

No es una película preciosista, al contrario, su fotografía tiende más a lo documental y a la crudeza (está nominada al mejor Diseño de Producción, me parece que con justicia). Nos hace ver un estilo de vida marginal, y casi se puede sentir la textura de la ropa utilizada en los años 60 por los protagonistas.

Es un poquito un thiller psicológico, por el pobre Bill O’Neal (interpretado por LaKeith Stanfield), quien va viendo paso a paso que el movimiento persigue una causa justa… cosa que también le sucede a Roy Mitchell (Jesse Plemons lo interpreta, a mi gusto, su mejor trabajo hasta ahora) cuando ve que los métodos del FBI y las ideas de Edgar Hoover ya no encajan en la realidad.

Separado de ellos está Fred Hampton, (Daniel Kaluuya) quien busca un futuro mejor para los pobres (generalmente negros) de la ciudad de Chicago (de la cual solo vemos los barrios pobres) y al cual las circunstancias van orillando hacia métodos más radicales y violentos.

Obvio, es un thriller político.

Justo en el año de la pandemia y los disturbios en Minesota por el asesinato en manos de la policía de Goerge Floyd, hay dos películas nominadas al Óscar que tratan el mismo tema, en los mismos días, en la misma ciudad, The Trial of the Chicago 7 (2020) y esta, ambas nominadas al Óscar por Mejor Película y otras estatuillas.

Mensajes hay muchos, pero rescato el que subrayó Ivonne Bacha en nuestro programa de radio sobre el poder de las palabras, porque toda la película Fred Hampton trabaja en volverse mejor orador, en que las palabras se convirtieran en una mejor arma que las que aparentemente todos traían en esos movimientos, pero las palabras, se muestra aquí, también pueden desatar balaceras y guerras.