Nomadland (2020)

Resulta que en Estados Unidos había un pueblo en Nevada llamado Empire, el pueblo estaba construido alrededor de una mina, propiedad de US Gypsum (la empresa va por la vida con el nombre USG).

Empire era propiedad de USG, las prestaciones a los trabajadores de la mina incluían la vivienda, así que, muy al estilo de la Unión Soviética, nada pertenecía al trabajador ya que vivía en terrenos de la empresa. Cuando la empresa decidió cerrar la mina, cerró todo el pueblo (a fin de cuentas era su propiedad) y le dio cinco meses a los empleados para marcharse.

La película trata de Fran (interpretada por Frances McDormand), esposa de un empleado de la mina (ella misma trabajadora de USG), quien al verse sin casa y trabajo, mete todas sus cosas en una camioneta y se dedica a buscar empleos temporales por todo Estados Unidos, viviendo dentro del vehículo sin intención alguna de sentar cabeza en algún lugar.

La película, filmada a ratos en un formato que se acerca mucho al documental, está nominada a Mejor Película en los Premios Óscar. Su directora, Chloé Zhao, va por el premio a Mejor Director y McDormand va por el de Mejor Actriz. El guión está basado en el libro del mismo título de la autora Jessica Bruder.

La filosofía que marca la película está tomada de los libros y videos de Bob Wells (quien en la cinta aparece como él mismo). Bob es un autor y youtuber que promueve la vida nómada en Estados Unidos. En este caso, esta vida supone el desapego a lo material, que en la realidad se ha aplicado a miles de personas que viven en sus vans o campers, que viven ahí donde obtienen algún trabajo (generalmente temporal) y van de estado en estado sin echar raíces, a través de varios circuitos que, en el caso de la película, comienzan en un centro de Amazon en el norte.

McDormand y los coprotagonistas son actores, la mayoría de los nómadas con quien comparte pantalla son personas que siguen este estilo de vida; la misma actriz vivió así durante los meses que duró la filmación, de ahí quizás este acercamiento al tono documental de la película.

La problemática de esta vida, lo precario de la misma en donde un problema de salud o mecánico pueden ser catastróficos, se balancean con los impresionantes paisajes de los lugares donde Fran se estaciona (el otro problema es que no se puede estacionar en cualquier lugar para vivir). La tentación de regresar a una vida sedentaria y la comodidad de una casa se debaten con la libertad y la soledad de una mujer que tiene una relación extraña, pero no tormentosa, con sus fantasmas.

Por alguna razón, esperé que la película contuviera un mundo hostil en forma de personas, es decir, que las personas fueran hostiles en este mundo en que transitamos con Fran las dos horas que dura la cinta, pero no, lo hostil es el sistema en sí, las personas en este ambiente son buena onda, generosas y a lo mucho, no entienden el mundo propuesto por Bob Wells, pero no por no entenderlo to hacen menos o atacan, sencillamente no lo entienden y respetan el estilo de vida ajeno.

Para uno que vive en una casa con agua corriente (en una ciudad donde ni calores ni fríos son extremos), gas y con baño propio, el asomarse a este mundo nos revela otra realidad además de que (y considerando que todo ocurre en Estados Unidos), nos hace ver lo grande que es el mundo.

Por sobre todo, la película se me hizo bonita, los paisajes son increíbles, igual que la gente que busca retratar, la verdad, se han ganado todo mi respeto.

Aquí les dejo el link al canal de Bob Wells en YouTube, por si se animan.