Late Night (2019)

En una muestra más de que las distribuidoras en México pueden meterse bien bonito el pie en la boca, esta película la titularon Ellas Mandan y con ello, nada, no sabemos de qué va la cinta.

Mindy Kaling escribió la historia de una estrella de un late night talk show americano en el declive de su carrera y show.  En este mundo de ficción el Late Night with Katherine Newbury (interpretada por Emma Thompson) lleva años en televisión, pero los últimos diez ha ido cayendo lentamente en el gusto del público, que no ha crecido con ella.. las nuevas audiencias acostumbradas al chiste de pipí-pun-caca de YouTube no entienen referencias literarias, políticas o de la cultura pop que hace noche a noche.

Insisto, en este mundo de ficción un late night show es conducido por una mujer -cosa que NUNCA ha pasado-, la comediante se supone competir con Jimmy Kimmel (de la cadena ABC), Jimmy Fallon (NBC, donde nació el concepto del late night) y Stephen Colbert (CBS). Bueno… si son escrupulosos, Joan Rivers tuvo un programa nocturno que duro ocho meses entre 1986 y 1987 y que fracasó en parte gracias a las políticas de Johny Carson, quien fuera durante décadas el rey de este formato en la televisión nortemericana.

En fin, esta película solo se puede apreciar a 100% -un poco como Joker, si uno entiene la importancia de los late night show en la cultura norteamericana.

El caso es que Katherine Newbury no solo va en declive junto con su programa, sino que se mantiene ajena a todo lo que pasa a su alrededor. A los 15 minutos de iniciada la película ya podemos darnos cuenta de dos cosas: su gran talento y su pésimo liderazgo. Katherine no solamente no se sabe los nombre de sus guionistas -los que escriben lo que ella dice noche a noche- sino que a la gran mayoría no los conoce.

La llegada -por una serie de tonterías- de Molly Patel a su equipo de guionistas supone no solamente la ruptura machista y anglosajona de la producción, cuya cara es una mujer, sí, pero se conduce como la industria le manda: como un hombre blanco educado en Harvard.

Molly es interpretada por Mindy Kaling, quien escribió el guión, pero dejó la dirección en manos de Nisha Ganatra, directora canadiense de origen indio que ha hecho básicamente televisión.

Los cambios, críticas y peleas en el equipo de guionistas -todos hombres blancos con estudios universitarios- van impactando lentamente al programa, esto ante la amenaza de la directora del canal -una mujer, interpretada por Amy Ryan- dan forma a una película que habría quedado mucho mejor como una miniserie de cinco capítulos.

Quizá por estar tan acostumbrada a hacer televisión, la directora se apresura a veces y desarrolla innecesariamente a los personajes y a otros los deja a la mitad, solo empieza a mostrar un argumento y lo deja a medias… la película estuvo interesante, no se los miento y ahí donde pude haber dudado llegó John Lithgow -quien hace al esposo de la conductora- y salvó el día (es para mi, uno de los mejores actores vivos en la actualidad).

De pronto intuí un homenaje a Ellen DeGeneres por ahí, un toque de David Letterman por acá… pero como quiera que sea, la película no llega. Si pueden verla en Netflix o Amazon Prime cuando salga, y aguanten los primeros 20 minutos, valdrá la pena.

Por cierto, el asunto de los talk shows americanos muestra la vitalidad que aún tiene la televisión abierta. Ellen DeGeneres, quien tiene su programa a las 3 de la tarde -lo hace Warner Brothers- tiene 78 millones de seguidores en Twitter (y solo la mitad, unos 34 millones en YouTube). Allá sí entienden que el contenido es el rey.