La Camarista (2018)

Mi trabajo tiene la curiosa particularidad de involucrar algunas estancias en hoteles. Últimamente he notado mucho esfuerzo en el diseño, en destacar, ofrecer algo distinto y sí, muchos lo logran, pero no es la casa, son impersonales y siempre me ha dado un sentimiento raro el no ver a la gente que arregla mi cuarto, que toca mis cosas… aunque he notado a últimas fechas que hay una tarjeta (o sobre) firmado por la camarista.

Y de eso se trata esta película dirigida por Lilia Avilés, de la vida de una camarista, Eve -interpretada por Gabriela Cartol- que toca tímidamente a los cuartos y al no escuchar respuesta avisa ‘es la camarista’, abre y entra para limpiar, ordenar y rebastecer todos los cuartos del piso 21 del Hotel Presidente Intercontinental en Polanco (que nunca se menciona, ni se ven logos o algo parecido, solo que tengo la suerte de conocer muchas de sus habitaciones).

Y siguiendo a Eve es que nos lleva a las entrañas del hotel, por el elevador de servicio (donde todavía trabaja una elevadorista que le pica a los pisos, que vemos leyendo con frecuencia). Con Eve nos enteramos que los objetos perdidos se reportan y que si nadie los reclama alguien del staff puede pedirlos.

Pero también vemos las relaciones que establece con los huéspedes, a veces sin verlos, a veces sin ser vista y a veces entablando una breve relación, de unos minutos en lo que dura la estadía del visitante… porque entrar a los cuartos es entrar en su intimidad, a veces un desorden, a veces sucia, a veces ordenada y con objetos interesantes, que le hacen viajar a no sabemos dónde.

La película está lenta, porque Eve se tarda en entablar relaciones con su entorno; nos enteramos de su vida fuera del trabajo solo por las llamadas que hace a quien le cuida a su hijo (a quien obviamente casi no ve, porque lo manda a dormir por teléfono) y entendemos sus aspiraciones por sus acciones más que por lo poco que dice.

Se trata de una película meditativa, que me gustó, quizá por mi historia personal con los hoteles, por lo callada de la protagonista, por cómo evade el ruido, por cómo se relaciona con los ruidosos… una de esas joyitas que cada vez más, nos regala el cine mexicano.