Spider-Man: Far from Home (2019)

Después de destruir la esencia del personaje de Spider-Man, Disney se ha empeñado en crear una nueva historia, distinta a la de los cómics, al personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko para convertirlo en un niño inseguro que solo sale adelante porque es / fue / sigue siendo el protegido de Tony Stark (de quien, obvio, usa su tecnología para poder ser superhéroe porque la fuerza proporcional de una araña no le basta para combatir a los malos).

Entiendo la decisión detrás de esto pues después de la muerte de Stark en el ‘Universo Cinematográfico Marvel’, de pronto la franquicia se queda encuerada (porque todo está sostenido sobre la personalidad de Robert Downey Jr) y hay que buscarle un heredero, que sea -de preferencia- el elegido, protegido, de Iron Man.

Dicho esto, la segunda entrega de este nuevo Spider-Man, subtitulada ‘Lejos de Casa’ no puede ser tan mala para quien leía/lee los cómics del Hombre-Araña pues eligieron al villano más predecible de toda la galería: Misterio. Y es que, les explico, cuando en la portada de un cómic de Marvel aparece Misterio, ya sabemos de qué va: el experto en efectos cinematográficas creará una ilusión para engañar al héroe.

Además de que sigue siendo un perfecto inútil sin la ayuda de Tony Stark y su imperio tecnológico (lo sensacional del personaje es que era un adolescente que él solo salía de los líos y él solo derrotaba a los malos), le añadimos al personaje de Mary Jane, una chica que oculta sus inseguridades detrás de una fachada de hostilidad y pesimismo. No, Mary Jane es lo que se llamaba una ‘sex bomb’… ¿para qué usar el nombre? le hubieran puesto Lupita.

Y eso era lo interesante de la pareja entre el nerd y la super modelo… la nerd se llamaba Betty Brant.

Lo de los trajes vale decir que me entretuvo cómo utilizaron una andanada de diseñadores para presentar el traje clásico, el traje negro -que por cierto da origen a la historia de Venom, que todavía tiene Sony los derechos y hasta ahora es que hicieron una buena película de superhéroes- e incluso el traje que utiliza Ben Reilly, el clon de Peter Parker, en la peor saga de la historia de la editorial, que supongo Disney rinde homenaje a ese traje porque gracias a historias tan malas como esa es que Marvel quebró y se la tuvieron que vender al mejor postor.

¿Que ha sido la única película que muestra al adolescente preocupado al mismo tiempo por vencer al malo y por conquistar a la chica y pasar sus materias? Sí, esto lo hacen muy bien a la vez que le quitan al supehéroe todo lo que lo hizo ser un gran superhéroe.

El otro día vi Shazam!, una película de super héroes para niños muy chiquitos, ya con la máquina de hacer películas de superhéroes muy forzada. Esta de Spider-man no está tan mala… es rescatable lo bien que se ve Misterio en pantalla grande y la última pelea, es todo un homenaje a los cómics clásicos, donde el todo es la acción y los personajes no tienen que estar narrando lo que pasa (como en tooodas las peleas de Avengers)… aunque siguen los actores sin saber actuar y se siguen quitando la máscara para escenas dramáticas porque el cuerpo, claro, se los pusieron por error.

Ahora que lo pienso, esta película se parece mucho a aquella serie de caricaturas de El Hombre-Araña y sus Sorprendentes Amigos o una mamarrachada así.

Y ese es mi problema, el seguir esperando que se respete al personaje, que los dueños no tienen por qué, más cuando hay toda una generación que no lo conoce, que creen que Iron Man es Marvel cuando en la historia es un super héroe como de segunda y a veces tercera línea, toda una generación que no leyó los cómics (en realidad una generación que no lee ni las cajas de los corn flakes)… ¿por qué hacer una película para una minoría nerd?

Así que si me hubiera gustado, como Venom, la película sería probablemente un fracaso.

Está muy palometa y entretenida, como ninguna de su tipo hará historia cinematográfica, pero no está hecha para eso sino para hacer dinero.

Y seguro lo hará.

Y como en las primeras películas de Spider-Man, lo único rescatable es J.K. Simmons, que es insuperable.