Buenas noches, Niki

Ayer falleció el piloto austriaco Niki Lauda, uno de los protagonistas de la película Rush (2013), pero más que eso era toda una leyenda, una de esas personas que dejaba a la gente boquiabierta.

Supe de Niki Lada allá por los años 70, la televisión norteamericana mostraba algunas de las carreras del Campeonato Mundial de Pilotos y Constructores Fórmula 1 y se hablaba mucho de dos pilotos: Andretti y Lauda. Curiosamente los dos son protagonistas de una de las canciones de Parchis, la de Ganador… en cuya letra decían: “ya llegó Niki Lauda, Mario Andretti también, no saben que mi bólido también”….

En una serie animada (lo que antes llamábamos ‘caricaturas’), la presencia de Lauda fue mucho más impactante para mí. Se trata de Grand Prix, un ánime (o sea, una caricatura japonesa) en la que el protagonista, Tony Bronson, trata de triunfar en el mundo del automovilismo deportivo, y hace lo mismo Rally que Campeonato de Resistencia que Fórmula 1… a él lo va siguiendo un misterioso hombre con una máscara, que le da consejos y se muestra como un sabio en todo esto de manejar bien pinche rápido.

El misterioso enmascarado de la caricatura Grand Prix.

El uno de los capítulos históricos, que podemos equiparar a cuando se muere el Sr Vitalis en Remi o cuando Terry deja a Candy en Candy, Candy (para que entiendan el drama, pues), el sujeto enmascarado se quita la capucha y resulta que es Niki Lauda, “cuyo rostro está desfigurado por los múltiples accidentes”, decía Tony Bronson…

Pero no, Lauda tuvo un solo accidente grave, en Alemania en 1976 cuando una parte de la suspensión de su Ferrari dio de si y ahí va el auto a impactarse contra los rieles, luego otro le pega y se incendia. El fuego desfiguró a Lauda (le quemó casi toda una oreja), pero eso fue lo de menos, el humo y los gases de todo aquello los inhaló, quemando sus pulmones y poniéndolo al borde de la muerte.

Tres pilotos ayudaron a sacar a Niki Lauda de estas flamas. Su Ferrari aquí es el de la derecha, totalmente envuelto en fuego.

Tan pocas esperanzas tuvo Lauda de sobrevivir que llamaron a un sacerdote para que le diera la extremaunción.

Cuatro meses después Lauda regresó a las pistas… y esto impresiona a cualquiera.

Perdió el campeonato de 1976, pero ganó el de 1977 y eso impresionó a todo el mundo.

Lauda superó con mucho al personaje de la caricatura japonesa, era un ser mítico. De esos que, en lo personal, no me habría encantado entrevistar por el miedo a que me tratara mal, esas cosas no se superan…

Para hacer más grande su leyenda, fundó una línea aérea, que vendió… para luego fundar otra y en ambas el tipo llegó a pilotar sus propios aviones… y luego llegó la película Rush (2013), que si bien está simpática, el que se centrara en 1976 y en la rivalidad que tuvo con James Hunt chafea un poco (pero bueno, para los que esperábamos una película de Fórmula 1 desde hace años valió la pena)… pero lo que me fascinó de la película es el interés renovado que surgió por este personaje y todas todas las entrevistas que pude ver en YouTube en que son mucho humor, a veces muy negro, Lauda habla de si mismo.

La mejor que he encontrado es la que le hizo Graham Bensinger.

Cuando murió, me apuré a hacer una pequeña reseña de su vida para Líderes Mexicanos, mucho más por afición que por otra cosa, aunque era un líder ejemplar sin duda. Me lancé sobre mis libros de Fórmula 1, seguro que encontraría ahí algún dato, cita o curiosidad sobre la vida de Lauda… obvio su libro To Hell and Back… que no tengo… o la biografía de… no, no tengo una biografía de Lauda pero Niguel Roebuck lo menciona en Chasing the Title… ¿o no?… no, pues no.

Lauda, ya con McLaren. En esta época ya veía yo las carreras con más interés.

Al menos puedo subir la foto de… no, no tengo fotos… de él solo tengo un carrito que compré hace dos años en Alemania, un modelo del Ferrari 312 T2 con el que Lauda llegó tercero en el Gran Premio de Brasil (corrido en Interlagos) en 1977, justo detrás de Carlos Reutemann -con un auto igual- que ganó la carrera y de James Hunt a bordo de un McLaren Ford.

Me costó 9 euros con 95 centavos.