The Upside of Stress

Pasé en la secundaria un par de exámenes de Química estudiando en el camino a la escuela y en las dos clases antes del examen. La historia es mucho muy común: estudiar para un examen en un tiempo muy corto y después de salir avante en el mismo, olvidar todo lo que se estudió.

Luego en el trabajo suele ocurrir algo similar, cuando uno termina proyectos increíbles en plazos imposibles y al final uno no podría dar cuenta del procedimiento con el que se logró. Muchos dicen con orgullo que “trabajan bien sobre presión”. Cuando leí este libro de Kelly McGonigal fui entendiendo ese proceso de trabajar de forma eficiente bajo mucho estrés.

Hace seis años no hubiera tomado este libro ni bajo amenaza de muerte, porque el título The Upside of Stress se parece mucho a tantos y tantos textos que dan formulas mágicas para sobrevivir, evitar o derrotar al estrés. Pero este libro pertenece a esta serie de investigadores en esta corriente de las ciencias sociales llamada psicología positiva en que más allá de tratar a la gente que tiene problemas con métodos surgidos de forma empírica y teorías acuñadas sin seguir el método científico, estudian -siguiendo el método científico- el porqué la gente sana es sana, por qué la gente que es exitosa es exitosa y cómo opera la resiliencia en los resilientes… y una vez averiguado esto tratar de aplicarlo a gente, igualmente sana, para que lleven una vida mejor.

Kelly McGonigal

McGonigal echó mano de cientos de estudios de varias universidades, la mayoría de la Universidad de Stanford (su alma máter), para averiguar los aspectos claves del estrés, como el hecho que uno no puede librarse de él, pero mucho más importante: el estrés resulta mucho muy dañino bajo una variable: creer que es mucho muy dañino (si por el contrario uno cree que es dañino, solo será dañino).

Los dos grandes postulados del libro son: No hay forma de evitar el estrés y el estrés puede ser bueno.

Todo depende de cómo lo entendamos y lo manejemos. Ella misma declara que escribió varios artículos en los que decía cómo había que evitar el estrés para no morir de un paro cardiáco… y los más importantes: todas esas listas de los daños que hace el estresarse.

Resulta que el daño lo hace no tanto el estrés sino el estrés que nos produce el estrés.

La gente exitosa, argumenta en su texto, es aquella que logra manejar tan bien su estrés que este les sirve para estar más enfocado en sus objetivos. Hay por ahí un video que me encanta, donde Jim Harbaugh -quien fuera Mariscal de Campo para los Osos de Chicago de la NFL entre 1987 y 1993- se encontró en los lockers con Walter Payton, uno de los mejores jugadores en la historia. Walter le preguntó al novato si estaba nervioso antes de un juego y este le respondió haciéndose el hombre ‘claro que no’ y Payton le dijo: “yo me pongo nervioso antes de cada juego”. Obviamente Payton usaba todo ese nerviosismo y estrés para estar más enfocado, para responder mejor a todo lo que pasaba en el campo, lo que obviamente no podría hacer si estuviera relajado.

Editorial Avery (2015), ISBN-10: 1583335617

Eso más o menos es el tema de todo este libro, pero también trata del asunto de la sociabilización, que es algo así como un producto alterno del estrés, ya que este nos hace buscar compañía, ya sea para hacernos fuertes con alguien, por pura empatía o hacer equipo para enfrentar un reto.

Vienen varios ejercicios a hacer, un par de intervenciones o sugerencias de estas, que confieso no he hecho como plantea el texto, pero sé que los conceptos mismos son un buen comienzo para no morir de un paro cardiaco y que el estresarse no solo está bien sino que esto puede ser aprovechado para ser mejor en lo que sea que a uno le estrese.