A las puertas de la eternidad (2018)

Una vez más los distribuidores mexicanos no vieron el negocio en estrenar una película que raya en el arte (en México se estrenó con cinco meses de retraso respecto a su apertura comercial en Estados Unidos). At Eternity’s Gate es un nuevo intento de recrear aspectos de la vida del pintor holandés Vincent Van Gogh.

Hace dos años se estrenó una película animada llamada Loving Vincent (2017), así que esta parecía redundar sobre el mismo tema… pero cada año se publican libros del artista, algunos solo con sus pinturas. Thames & Hudson publicó este mismo año (2019) la colección de impresiones de arte japonés que poseía Van Gogh y una nueva biografía apareció en septiembre del año pasado.

Parte de la película está basada en el libro de 2012 Van Gogh: The Life, pero con este artista hay una fuente increíble de información: sus cartas, sus innumerables cartas a su hermano Theo, quien en la película es interpretado por Rupert Friend, cayendo el protagónico en Williem Dafoe.

Con unas secuencias muy largas y un desarrollo mucho muy lento para el cine comercial, de pronto la película parece una fumadota del director Julian Schnabel, que abusa de las distorsiones en secuencias en primer plano, ya utilizadas en otras tantas películas del artista para dar a entender que veía al mundo con otros ojos, durante poco más de media hora la película me pareció que iba directito al fracaso a pesar de la impresionante similitud física de Dafoe con Van Gogh.

No me atrevo a decir que Dafoe salve la película, porque su interpretación es impresionante, pero no habría sido suficiente para salvar el desastre al que parecía encaminada la visión de Schnabel, es precisamente la visión del director lo que salva el barco y lo hace un trabajo que -como admirador de Vincent Van Gogh- me dejó harto feliz.

Julian Schnabel es pintor (un neo impresionista, ni más ni menos), y es esta la visión que entrega al espectador: la del pintor. Los diálogos juegan todo el tiempo sobre la idea de ser pintor, sobre cómo concibe el mundo y cómo se concibe a sí mismo quien se siente pintor y el protagónico lo comparte Dafoe con la pintura… no con una obra sino con el acto de pintar… con el arte en si.

Así como en la clásica Amadeus (1984) de Milos Forman la música era un gran protagonista, en At Eternity’s Gate lo es la pintura. No comete el error de ‘clavarse’ con una sola pintura, aparecen incidentalmente la Noche Estrellada, Un par de Zapatos y los autorretratos, que son tratados no con desprecio sino como una obra reciér terminada e incomprendida, que el autor tiene que llevar en su diablito de la galería a su casa…. en una escena Vincent va cargando con alrededor de 300 millones de dólares al valor actual han alcanzado sus obras.

Pero la película tampoco se trata de eso, ni de la ironía que el artista pobre, que nunca vendió un cuadro en su vida tuviera siete obras entre las 30 más caras de la historia sino de lo que realmente quería el artista: ser comprendido y quizá, parafreaseando a Andrés Henestrosa, que una pintura suya sobreviviera.

El argumento abarca los dos o tres últimos años en la vida de Van Gogh, justo cuando estaba a las puertas de la eternidad.