Solo. A Star Wars Story

Parte del éxito de Star Wars a lo largo de los años (no el éxito inmediato en taquilla) era que solo teníamos tres películas, como decían por ahí: ‘de lo bueno poco’… por eso cuando las reestrenaron allá por los 90 tuvieron éxito en taquilla, por toda una generación que solo las había visto en televisión (para colmo, en la tele análoga) y algunos todavía nos volcamos a las precuelas por más malas que estuvieron.

Ahora que Disney ha tomado la franquicia, el plan es tener dos películas por año. Claro, que el plan es hacer las películas entretenidas, pero calidad y cantidad rara vez van de la mano. Van a vulgarizar el concepto… y Han Solo. A Star Wars Story pareciera ser para algunos el primer paso de esta vulgarización.

Para los fanáticos de hueso colorado hay detallitos que valen la pena como este modelo hasta ahora desconocido de TIE Fighter.

Al pobre de Alden Ehrenreich le asignaron la interpretación de Han Solo, al que únicamente podemos pensar como Harrison Ford. No es mal actor, hace decentemente su trabajo, pero no es Harrison Ford, ahí ni siquiera el director Ron Howard le puede salvar.

La película en sí no es mala. En Rotten Tomatoes hacen bien en decir que a los fans les puede dejar satisfechos si dejan sus recuerdos en la entrada del cine. La película como tal no es mala, un poco enredada sí, porque llega un momento en que ya es ridículo que un personaje cambie tantas veces de bando, tanto que un par merecerían ser candidatos de Morena.

Para los fans hay momentos especiales (no porque en pantalla sean sublimes, sino que la saga de estrenó en 1977 y esta cosecha el trabajo desde entonces) como en los que Han Solo conoce lo mismo a Chewbacca que a Lando Calrissian (quien sí que merece una candidatura de Morena).

Lo que Ron Howard armó muy bien fueron las escenas con las naves, donde logró crear una de las mejores persecusiones y batallas de la serie. ¿Palomera? Sí, como todas las de la serie y no es la peor de todas las películas porque George Lucas decidió hacer Episodio I, II y III, que seguro tendrán ese honor por mucho tiempo.

Por cierto que Emilia Clarke -que hace de la galana de Han Solo- y Paul Bettany, que encarna al malo, dignifican la película cada quien hasta donde el libreto de los permitió. Woody Harrelson, en cambio… pudo no haber estado.

Como me niego a ser un fan de esos que aplauden todas las porquerías que les avientan les reprobaría, pero parte de ese fan va aplaudir cada que el Halcón Milenario ocupe la pantalla porque, cada que eso pasa, el asunto es épico.

No entendí por qué en México la película se llama Han Solo. Una Historia de Star Wars en lugar de solamente Solo.