La Forma del Agua (2017)

Nadie le hizo mucho caso a esta película hasta la avalancha de nominaciones en los Globos de Oro. A pesar de ser una película de Guillermo del Toro, los exhibidores mexicanos decidieron esperarse casi dos meses antes de ponerla en cines mexicanos.

No soy fan de Guillermo, pero sé que en su trabajo va una garantía de disparates fantásticos, monstruos y cuentos. El mejor hasta el momento, obvio, ha sido El Laberinto del Fauno, pero la segunda de Hellboy es una maravilla de cosas raras e incluso la que parece más de ciencia ficción Pacific Rim, tiene mucho que me gusta… con esas muestras me iba a ir a sentar en su próxima película…

Pero los exhibidores mexicanos… en fin…

La película, para mí, es un cuento. Así me lo explicó Paco Peña de La Vida es Bella y así explico yo esta película. Este cuento en particular lo cuenta un ilustrador de esos que hacían los afiches para los anuncios en los años 50… luego entonces todo es perfecto, limpio y detallado. Toda la preciosista estética de la película se puede derivar de este hecho.

Por lo demás la historia es de lo más sencilla: una mujer que hace la limpieza en un laboratorio secreto (donde la mano cantante no la llevan los científicos sino los militares norteamericanos) se enamora de una criatura que han llevado ahí, muy parecida al Monstruo de la Laguna Negra (1954). Por cierto, que el monstruo a mí me pareció mucho muy semejante a Abe, de Hellboy, pero este es salvaje cuando aquél es todo un intelectual, este es una bestia de verdad…

Hay varios malos, en diferentes niveles, que tratarán de separar a la inusual pareja, pero hay otros tantos aliados y amigos que en varias formas e intensidades, harán lo posible porque terminen juntos. Un cuento, que por un lado cuenta con la actuación de Sally Hawkins, para quien Guillermo diseñó su personaje protagónico.

Gracias a los personajes de una Olivia Spencer (muy parecido a The Help y Hidden Figures, pero en ello está perfecto), el malo, Michael Shannon, vuelve a hacer el papel de malo, que le vimos en Boardwalk Empire y Batman vs Superman, también muy bien porque no se le exige nada más.

Digo que es un cuento porque hay un monstruo y una enamorada del mismo (tipo La Bella y la Bestia), hay pistolas y escenas no muy de cuento infantil (sí de crueldad de cuento clásico, que Del Toro conoce más que bien), así como una escena de sexo que a mí me parece gratuita… pero el todo forma un paquete clásico, bonito, atemporal.

La princesa del cuento -o su simil- (Sally Hawkins) por cierto, es lo mejor de todo el show porque no es una de esas bellezas estilizadas, operadas, ultramaquilladas que viven muriendo de hambre en el gimnasio, se trata de una mujer muda, bonita a secas, cuya belleza radica en lo que entendemos, no en lo que vemos. Nomás por eso Del Toro merecería el Nobel.

Diría que, con todas las nominaciones al Óscar, que mi corazón está partido porque compite en muchas categorías con Dunkirk (2017) pero voy con Guillermo del Toro… ya que este año hay mundial y vamos a perder los tres partidos.