Pepsi Wild Cherry

Lo mejor de este refresco es que parte de los ingredientes fueron elaborados gracias a la ingeniería genética, así que uno puede sentir como las células de su cuerpo van mutando a… esperemos, la obtención de superpoderes.

Los que critican la ingeniería genética nomás deberían regresar a la escuela (suponiendo que fueron algún día).

Pero en este caso, la ingeniería genética ha fracasado porque este refresco sabe del asco. El olor es más bonito porque los aromas a jarabe para la tos no saturan e incluso las notas de Resistol no se imponen, todo flota con sutileza gracias a la generosa burbuja que ayuda a desprender los olores de la cereza salvaje.

Sabe horrible, no tan horrible como la Cherry Coke… hagan de cuenta que se toman una Cherry Coke teniendo mucha mucha muha gripa y casi no les sabe.