La Liga de la Justicia (2017)

Siempre ha existido gran humor, disposición y alegría al juntar a personajes fantásticos, verlos interactuar e incluso enfrentarse los unos con los otros. Esta es -en parte- la explicación del éxito de títulos de historieta llevados al cine como The Avengers y X-Men de Marvel; la compañía competidora, DC Comics, se ha quedado siempre atrás al respecto.

Para alguien de mi generación (nacido en 1972) la primera referencia del tema de la película que viene al caso fue la serie de Los Superamigos, serie animada que reproducía las aventuras de los personajes de The Justice League, nacida en los cómics en la década de los 60.

Ya el cine había tomado las historias de las dos más grandes propiedades de DC: Batman y Superman, que en cine no habían coincidido como sus constantes apariciones juntos en comic (que datan de los años 40). Con el estreno el año pasado de Batman v Superman (2016) y La Mujer Maravilla (2016) ya estaba la mesa puesta para añadir a quienes quieran de los superhéroes menores con que se completa la liga: Flash (que apenas en televisión ha adquirido cierta regularidad), el Detective Marciano (bostezos), Aquaman (más bostezos), Linterna Verde (que ya fracasó en cine) o Cyborg (Zzzzz).

La Liga de la Justicia retoma al Batman interpretado por Ben Affleck, al Superman que comenzamos a ver en Man of Steel y la nueva Mujer Maravilla interpretada por Gal Gadot.

Ya cuando el libreto echa mano de un villano como Steppenwolf es que las cosas andan mal… pero claro, lo que menos importa es un villano que quiera acabar con el mundo para su provecho personal. Además, si de algo adolece DC Comics es de buenos villanos…

Total que Batman busca unir a todos los héroes citados para derrotar a un malvado que quiere destruir la Tierra y resulta mucho más interesante ver cómo se unen que cómo pelean contra el malo. Ezra Miller, quien hace a Flash debo decir que salva la película de decir que está mala y diga en cambio que está palomera y muy entretenida. El problema, creo, es que se tratan de tomar muy en serio en lugar de ser cínicos al respecto y hacer solamente una película de acción con harto superhéroe y ya.

Entre la Mujer Maravilla y Flash habrían podido llevar a cuestas la película, quizá con un cameo de Batman, porque Affleck interpreta mucho muy bien el Bruce Wayne de The Dark Knight Returns (uno salido del retiro), pero no acaba de encajar con un Superman que ni es el boy scout que fue Christopher Reeve ni tiene personalidad definida, luego entonces Louis Lane (una Amy Adams perfectamente olvidable) se come al Superman más teto de todo el cine… ni qué decir cómo luce frente a una Mujer Maracilla que, interpretada por Gal Gadot es mucho más personalidad que belleza (porque esa se la llevó toda Lynda Carter).

Dicho lo anterior, les puedo contar que me entretuve como me entretenía viendo Los Superamigos a final de la década de los 70, esta película le hace un gran honor al producto que Hanna-Barbera entregó a millones de infantes entre la década de los 70 y mediados de los 80.