Queen Sinfónico

Mi relación con Queen -distante- comenzó en la primaria, en la gran época del grupo cuando Gabriel y Jerry (lo siento, he olvidado sus apellidos) parecían estar extasiados con los lanzamientos del grupo, aunque los más pesados de la escuela les dijeran que aquello eran mariconadas.

Nunca compré un disco de The Queen, recuerdo haberme quedado frente a la tele en casa de mi abuela a ver Live Aid.

Total que no puse objeción cuando Nora me invitó a ver Queen Sinfónico, presentado en la Sala Nezahualcóyotl con la Orquesta Filarmónica de la UNAM. Hice bien en no investigar, en ni siquiera hacer un poco para ver quién era el Director Huésped ni nada.

De esta manera todo fue una sorpresa para mí. Debo adelantar que la aparición de una batería, guitarras eléctricas, un bajo y un sintetizador en el escenario me molestaron. Yo creía que la Filarmónica interpretaría los temas de Queen como lo que es, una orquesta de música clásica y ya, no que iba a acompañar a un ensamble que hiciera covers… pero había también un espacio para un coro… y un buen coro es lo que se necesita en muchas de las canciones de Queen.

Un coro clásico, claro está, como en de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Además habría un cantante… es decir, la Filarmónica sí sería acompañante para en ensamble, que resultó ser el Quinteto Britania. El cantante, por otro lado, fue Marc Martel, quien ha acompañado a los miembros originales de Queen en un par de giras (hay que entender que Queen era ‘un cantautor y dos más’, que quedaron prácticamente sin trabajo al morir Feddy Mercury). Le falta toda la potencia de Mercury en la voz, pero por lo demás, canta igualito.

Además la sala Nezahualcóyotl no es para dar gritos y retumbos a todo volumen porque, a diferencia de la nula acústica de los estadios, aquí se escucha perfectamente bien y no hay necesidad de subirle al volumen (que compensa, por cierto, de otras tantas carencias).

Elegantes, animados, comenzó el show… el único que parecía vivir con una emoción desbordada era el guitarrista XX, quien vivió en cuerpo y alma cada nota… y lentamente le fuimos alcanzando. Si bien la protagonista principal fue la música, Alfonso Martínez -guitarrista del Quinteto Britania- hizo su parte, no solo porque vivió cada nota con pasión desde el principio… luego del intermedio salió con su playera de los Pumas de la UNAM a dirigir un Goya (la porra de la Universidad) antes de pasearse por todo el piso de abajo de la sala Neza mientras interpretaba Last Horizon.

Ante la respuesta del público, se sumaron Martel y Alfredo Ibarra, el Director Huésped…. y eso solo animó más al público al que, al finalizar el concierto, le concedieron tres canciones como encore (donde de plano el público se paró a bailar) y un Goya más.