Spider-Man: Homecoming (2017)

Cuando comienza la película suena una versión instrumental de una de esas canciones que no tienen título, pero que casi todos en mi generación pueden reconocer “Spider-Man, Spider-Man / Does whatever a spider can / Spins a web, any size, 
Catches thieves just like flies / Look Out!  / Here comes the Spider-Man” … lo anterior solo para hacer notar que conozco la historia del personaje.

El gran acierto de la película es no volver a contar nuevamente la historia. Si nos ponemos estrictos ¿para qué puede servir en la historia de dos horas el volver a ver cuando una araña radioactiva lo pica? ¿O qué puede añadir el ver -una vez más- cuando deja escapar a un ladrón que va a después a matara a su tío? Lo primero se menciona, lo segundo ni al caso.

Los fans en estos casos nos podemos poner insoportables, escribiendo que la película no respeta la historia original que escribió Stan Lee y que dibujó Jack Kirby. Pero si se tratara de poner en la pantalla lo que ya se escribió en el cómic, qué flojera sería ir al cine.

Así las cosas, aquí se presenta a un Spiderman muy chico, de 15 años -aspecto que le hizo identificable con millones de lectores de su edad y que siempre aplaudiré. Le ha tomado bajo su protección Tony Stark (que gracias al carisma que le imprimió Robert Downey Jr es ahora el líder de los Avengers, en oposición al Capitán América) y es quien “cuida” y busca guiar al joven superhéroe.

Lo anterior no me encanta, ya que parte del encanto del personaje es que siempre resolvió sus problemas solo (tiene, eso sí, muchos amigos como la Antorcha Humana y la Gata Negra (me imagino si algún día se decidirán a poner a este personaje en pantalla).

Se trata de una película de acción que tiene la gran certeza -como la tuvo el cómic original- de convertirse de pronto en una chick flick, una de esas películas de adolescentes que giran en torno a la fiesta de la prepa (She’s all that (1999), Mean Girls 2004)) porque si. Peter Parker es un chico de 15 años… tiene preocupaciones de un chico de 15 años.

Como todas las películas de Marvel, hay mucho humor involucrado, pero en detrimento del personaje, aquí los chistes y los grandes monólogos no los hace él. La mayoría viene del entorno o se dan por la situación.

A diferencia de las más exitosas películas de Marvel, no hay grandes explosiones ni acaban con Nueva York. Las explosiones sin sentido para personas con tres neuronas y la destrucción tipo Godzilla de las ciudades ya no venían al caso.

La película me gustó mucho, no porque sigue al pie de la letra la historia original, porque no… sino porque se la han reinventado muy bien. Toman además de la gran galería de villano al Buitre (un Michael Keaton que en su tiempo fue Batman) y lo hacen redondito, coherente, con un buen discurso, no uno que busca acabar con el mundo porque sí (asunto por el cual algunos villanos de Batman y de Superman inducen al sueño REM).

Los motivos de Adrian Toomes -que en el cómic es un sujeto mayor- son muy simples, hay mucho resentimiento social (Stark simboliza, por cierto, a todo el sistema).

A fin de cuentas y entrando en la convención de esta nueva versión del personaje que he seguido desde las historietas principalmente, la película me gustó mucho y podría decir que es la mejor que se ha hecho del personaje en cine.