Andy Warhol, Estrella Oscura

Carlos Salomón Villuendas habría pasado su vida en la oscuridad, lejos de los reflectores a no ser porque decidió un día irse de borracho, manejar borracho y en esa decisión mató a todos los que se subieron en su BMW. En alguna otra época quizá a Andy Warhol le hubiera fascinado la historia porque -sin duda- Carlos tuvo sus 15 minutos de fama.

La exposición que pusieron desde el otro día en el Museo Jumex trata una buena parte de esta fascinación del artista norteamericano por la muerte tragica y con varios o un reflector. En la exposición se puede ver un par de series de dos fotos que sacó del periódico, una de un tipo muerto, fotografiado colgado del coche en que se acaba de estampar y otra de un coche boca abajo donde ‘murieron cinco’.

No soy especial fan de Warhol, no de su arte al menos, pero sí de la forma en que hacía las cosas y de la manera tan clara como se convirtió en una celebridad (con muy poca elaboración manual, pero con una idea tan poderosa que lo anterior -los brochazos- no importan).

Obvio los cuadros de los accidentes no llaman mucho la atención, no tanto como las Marilyn, los Elvis y mucho menos que la famosa Sopa Campbells (aquí es la parte donde presumo que vi las pinturas de las latas que tienen en el Moma de Nueva York).

No sé cómo armaron la exposición del Jumex (me parece que consiguen primero lo que se pueda y después le dan sentido), pero un gran acierto fue el que pongan en el último nivel las películas que hacía (acá abajo les pondré un remake de mi obra favorita de Warhol: Epire State).

Ciertamente el curador de tira unos choros extraordinarios para darle sentido a todas estas obras reunidas (también hay unos Mao), pero incluso sin el tejido de bolillos de Douglas Fogle, la colección puesta acá vale la pena. Mucho.

Lo otro que se incluye en la obra son algunos de los elementos que utilizó Warhol para hacer las pinturas de las sopas, las de Marilyn e incluso los Elvis (las fotos originales, pues) con lo que vemos que la manufactura de las obras es más bien sencilla, lo que cuenta -insisto- es la idea.

Siempre ver a uno de estos artistas con un gran nombre (como Miguel Ángel y Leonardo en  Bellas Artes o en su tiempo Salvador Dalí en el Centro Cultural Arte Contemporáneo), así que vaya un aplauso para Eugenio López y el Museo Jumex por esto. Además, venden una lata de Jumex -naranja y arándano- conmemorativa de la exposición, lo cual se me hizo genial.

Obvio, el papá del Pop Art es Roy Lichtenstein.