La tragedia en Monterrey

Bien bonitas las políticas de Google, que prestos bajan un video cuando se afecta el interés comercial de alguna gran corporación, pero dejan ahí el video de un menor de edad metiéndole un balazo en la cabeza a dos de sus compañeros, a su maestra y luego haciendo lo propio con su atormentado cerebro.

Y yo me pregunto ¿habría tenido el mismo impacto la noticia si no hubiéramos visto estas imágenes? ¿sería lo mismo si nos lo hubiera narrado un periodista en la radio que tomó su crónica de lo que le contaron dos niños en estado de shock?

Hoy me sorprende escuchar que si el sistema de salud en México, que si la escuela, que si las revisiones a las mochilas. La pregunta más grande es qué demonios puede traer un niño en la cabeza como para ir armado a la escuela y hacer eso que hizo. Cuando escuché primero de una balacera en Monterrey me imaginé ‘lo normal’, unos narcos disparando hacia donde están unos policías y los policías disparando hacia donde creen que están los narcos (en dirección general, porque unos y otros no saben apuntar, contrario al ejército, que por lo general le atina a los malos y los mata).

Nunca me imaginé que era un niño haciendo lo propio con otros niños.

Así de jodida está la cosa, que ya a alguien se le ocurrió imitar este tipo de estupideces tan propia de la cultura norteamericana.

Aplausos también para Facebook, cuyas políticas de privacidad son tan bien pensadas y su sistema tan seguro que puede existir un grupo como la Legión Holk, donde puede participar un niño poniendo mensajes de odio pidiendo más masacres en México (en donde este pobre chico participaba y dijo pobre porque así de mal tenía la cabeza).

Monetizar los accesos y views es lo que cuenta ¿no?

Es imposible contar con un poquito de ética cuando no se cuenta con un poquito de madre.

Obvio, las redes sociales ni el gobierno tienen -en su falta de progenitora- la culpa de dejar que vaya un niño -bien desayunado- con una pistola a la escuela, eso toca únicamente a los padres.

Ah… y otra cosilla, la otra vez que una mexicana ganó una olimpiada de matemática nadie aplaudió al régimen, a su escuela, a los maestros o psicólogos, decían todos que era un logro de ella, sus papás y su esfuerzo. ¿No será que en este otro lado de la moneda sea un poquito lo mismo?

*la imagen es Crushed Dream, de Baba49 -que tomé de DeviantArt.