Carel Godin de Beaufort, 1963, Spa Francorchamps

Hace muchos muchos años, alrededor del día de reyes, me dio la idea de pintar un par de cuadros de automovilismo, me tardé un poco en pintar algo de esta afición, primero fue un cuadro de Ayrton Senna (curioso, porque el brasileño no me caía bien) y posteriormente, para un proyecto más grande hice a Alain Prost. La idea era realizar uno con alguna carrera mucho muy vieja.

Y así fue que comencé a trazar el Porsche de Carel Godin de Beaufort, mientras pasa por La Source en el circuito de Sa Francorchamps en Bélgica (al norte de donde Hitler lanzara su última ofensiva en el ivierno de 1944).

El pintor Arturo Rivera me comentó el año pasado que él ‘castiga’ a sus cuadros, cuando se encuentra con algún elemento que no sabe cómo resolver. “Ahí tengo a mis cuadros castigados”, me dijo señalando un espacio en su gran estudio. A veces, agregó, se le olvida cuál era la problemática y cuando los retoma es más fácil avanzar.

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El auto me permitió conservar cierto aire infantil, entre los juguetes y los dibujos que hacía a Crayola cuando primero me aficioné al automovilismo.

El problema con este cuadro en particular (es muy pequeño, apenas 20 x 25 cm) era el efecto del agua, que al final bien o mal, resolví.

Tengo otro cuadro ‘castigado’ por ahí, este de una carrera de autos mucho más antigua y el problema con este es que no quiero que se vea como cartel promocional y está peligrosamente avanzando hacia allá (habrá un momento en que tendré que decidir si recorro ese camino o no), la cosa es sacar los cuadros del ‘castigo’…

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