The Pluto Files

Hay una canción de Burbujas muy popular entre mi generación titulada ¿Dónde están los Asteroides? La tonada ilustra perfectamente cómo aprendemos las cosas en México: de memoria y a lo baboso.

Si alguien en mi generación es capaz de recitar los nombres de los planetas es gracias a esta canción. Incluso, los de mejor memoria pueden decir en dónde están los Asteroides (entre Marte y Júpiter están).

El asunto es que aquella perorata de Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno… Urano, Neptuno y Plutón… pues ya no, porque hace algunos años la Unión Astronómica Internacional decidió que Plutón no reunía los requisitos para ser tomado en cuenta como un planeta. Se le degradó a Planeta Enano y en este movedero a un Asteroide llamado Ceres se le elevó a rango de Planeta Enano… igual que Eris, una bolota de hielo que es incluso más grande que Plutón.

Todo el asunto de Plutón comenzó en Nueva York, cuando en el Museo de Historia Natural decidieron remodelar la parte dedicada al espacio y agrupar a los objetos del sistema solar en estrellas (Sol), grandes bolas rocosas (Mercurio, Venus y Tierra), Asteroides (un montón de piedras en la órbita entre Marte y Júpiter), grandes bolas de gas gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) y grandes bolas de hielo (Plutón y Eris, entre otros)… el asunto es que Plutón no estaba agrupado con los otros planetas y aquello derivó en un lío que terminó con la degradación de Plutón del grupo
planetario.

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Neil deGrasse Tyson era el Director del Museo en cuestión y se vio envuelto en toda esta controversia, porque resulta que los norteamericanos tienen un extraño amor por Plutón, que en inglés es llamado Pluto, igual que el perro de Mickey Mouse… y el planeta fue descubierto por un norteamericano.

El libro The Pluto Files es una maravilla de lectura científica, llena de historia, mala onda de los plutófilos, caricaturas, anuncios de soda y gran cantidad de enredos entre los que Neil cuenta todo lo que sucedió entre los científicos para que tomaran la decisión de degradar al ‘planeta favorito de Estados Unidos’.

Siento que de Grasse tomó un poco el lugar de Carl Sagan como el gran divulgador de la ciencia en Estados Unidos. En México no andamos mal, además de Enrique Ganem, tenemos científicos metidos a explicar el universo como Julieta Fierro y entusiastas de los telescopios como José Franco. Los astrónomos hacen los mejores divulgadores de la ciencia, no sé por qué.

Si hubiera más personas como Neil de Grasse, sin duda habría menos ignorancia en el mundo, la gente no leería sus horóscopos y no reenviaría correos electrónicos con estupideces como que Marte se acercará como nunca antes a la Tierra y se verá del tamaño del Sol… un poquito de conocimiento no le viene mal a nadie.

Muchas veces termino estas cosas diciendo que tal o cual libro es recomendable, pero cuando es un libro sobre ciencia, cualquiera, siempre es recomendable.