Nacimientos. Arte y tradición popular

Soy fan del trabajo que realizan en el Fomento Cultural Banamex. En mi adolescencia me convencí que algunos entes privados, por más malvados y capitalistas que fueran, podían realizar cosas extraordinarias y de eso me convenció la Fundación Cultural Televisa y su desaparecido Centro Cultural Arte Contemporáneo.

Desde hace años, primero con sus extraordinarios, fantásticos y preciosos libros y luego con sus exposiciones de arte, me volví fanático de su trabajo y este año mi admiración fue refrendada con una visita al Palacio de Iturbide, en medio de un maremoto de gente que pasa caminando por la calle Francisco I. Madero en el Centro Histórico de la ciudad más grande del mundo.

nacimientos01

Nacimientos Mexicanos es la exposición y me hizo pensar que en mi cabeza los nacimientos siempre han sido de un tipo: el de las figuritas de yeso que alguna vez mi mamá compró en el mercado y que hasta hoy sobreviven algunos becerritos, el burro y un San José manco. Pero las posibilidades han sido muchas, como lo expone Banamex a través de esta exposición donde hay de todo, desde lo extremadamente ridículo, lo apesadumbradamente serio, opaco, brillante, con humor, algo teneboroso e incluso algunos que no merecieron mi atención.

El mejor de todos, a mi modo de ver, fue uno algo tétrico, en barro negro que es vigilado por un ángel al que no le vemos el rostro. Me encantó el misterio del mismo; pero del otro lado de la moneda hay un nacimiento montado en un avión (donde San José va en la punta acompañado de un delfín) y uno más adentro de un Vocho, lo que trae la divertida idea de que el Salvador naciera en un taxi.

nacimientos02

Sí, tiene su parte ceremonial, porque la gran mayoría de los nacimientos siguen los cánones establecidos, pero esos chispasos de ingenio hacen que valga la pena entrar al Palacio de Iturbide a darle una pensada a por qué somos como somos.