Bienvenidos a la CDMX

Ayer entrevisté a un argentino que viene de San Juan, una pequeña comunidad donde se dedican en parte a hacer vino. Como siempre, le di a bienvenida a mi ciudad y le hablé maravillas de la misma. Hoy me pasó lo mismo con los españoles que, desde Galicia, vinieron a presentar los vinos de la zona de Ribeiro e hice lo mismo. Hace un par de años una californiana que conocí en Melbourne me preguntó qué había que hacer en mi ciudad porque venía al Gran Premio de México.

Tengo ganas de mandarles esta linda postal de la ciudad. La tomé ayer por la tarde en mi calle.

muerto01

Parte de lo que me tortura de esta fotografía, además del hombre muerto en mi calle, claro está, son las dos mantas. La primera donde los vecinos le advertimos a los delincuentes que estamos organizados y la otra es peor: la del Partido de la Revolución Democrática pidiendo el voto para que sean sus legisladores los que redacten la nueva constitución de la ciudad. Desde 1997 seis Jefes de Gobierno del PRD han gobernado esta ciudad.

El lunes le robaron los espejos a mi coche, enfrente de mi casa.

En mi cuenta de Instagram, que la hago en inglés, me deleito escribiéndole a mis seguidores en otras partes del mundo sobre ‘la ciudad más grande del mundo’ (#greatestcityintheworld) y no tengo la sangre para publicar ahí esta foto.

Sé que alguien en Berlín, Nueva York o Melbourne puede subir una foto similar, pero no sé en qué medida puedan apostar a que el asesino en un año pueda ir tranquilamente a comer al Centro Histórico y tomarse un café frente al antiguo palacio del Ayuntamiento, ahí donde despacha el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. Porque es seguro que nunca el culpable de este asesinato sea castigado por el mismo.

A tiempo que escribo esto quizá la familia de este joven crea que llegará ‘más tarde’. Y eso es la tragedia de la impunidad en que vivimos en la Ciudad de México, ‘la ciudad más grande del mundo’. Porque la policía respondió con celeridad, llegaron más de diez uniformados, tres patrullas, vieron, sacaron fotos (en un momento uno de los jefes, indignado, le gritó a su subalterno “no tomes fotos, no quiero ninguna foto”).

Llegaron luego los investigadores y el Ministerio Público. Un par de horas después y se llevaron al chavo, a quien quizá alguien ya le había marcado al celular.

muerto02

No sé en dónde se atore la investigación, no sé qué sea lo que no sirve en la ciudad, qué parte está podrida y llena de gusanos, como este chico estará en seis meses en lugar de estar tomándose un café frente a la oficina del Jefe de Gobierno… pero de que hay algo podrido, lo hay.

Por eso hace sentido la propuesta de ley que le hubiera permitido a este chico traer un arma en su coche, quizá la ciudad estaría llena de no sé qué cosas, pero él estaría vivo. Y cuando una propuesta de ley como la de permitir que la gente traiga armas de fuego hace al menos algo de sentido es que la ciudad ya se ha ido a la chingada.

Arriba de donde murió este chico hay un árbol que visitan unos pericos todas las tardes. Me gusta sacarles fotos. Hoy han venido como todos los días, en medio de la Ciudad de México, 20 ó 30 pericos hacen ruido, aletean, comen y dejan la calle muy sucia. ¿No es fantástico?

Luego del incidente fui por mi credencial de elector… esa y mi pluma son las únicas armas con las que cuento, para combatir al crimen y a los ineptos que nos gobiernan (y que tienen el cinismo de seguir pidiendo nuestro voto).