Un homme à la hauteur (2016)

Estaba viendo cortos de los próximos estrenos de cine y me di cuenta de la invasión que hay de películas basadas en personajes de historietas. Que si la Mujer Maravilla, que si la Liga de la Justicia (ojalá le pongan Los Súper Amigos) y así… y no me quejo ¿cómo podría? si soy el primero en intentar verlas, en escribir de ellas y ¡vamos! yo hice mi tesis sobre dos personajes de los cómics (y cité a mis fuentes como se debe).

Así es que la llegada del Tour de Cine Francés a las salas de Cinépolis se le recibe como una bocanada de aire fresco. No todo lo que ahí ponen son obras de arte, es más, esta de Un Hombre a la Altura es una comedia romántica que bien pudo haber protagonizado Katherine Heigl.

¿Qué tanto no es cine de arte? Pues simple, se trata de un remake de una película argentina escrita y dirigida por Marcos Carnevale, Corazón de Léon (2013). Se trata de la historia de una abogada divorciada que, después de una pelea con su ex esposo (y todavía socio en el despacho legal) pierde su teléfono celular, que cae en manos de un arquitecto (también divorciado) que con una simpatía natural y buen humor, se la busca ligar.

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Todo esto no tendría nada fuera de lo común si él no midiera 1.36 m.

Las situaciones a las que se presta la historia sí, son graciosas, muchas provocadas por el mismo abogado, Alexandre (interpretado por Jean Dujardin, que ya tiene en sus vitrinas un Óscar a Mejor Actor por El Artista (2011))  quien asume con un extraño humor su condición (una de sus primeras líneas es decirle a la güera: “¿me faltan 40 centímetros?”).

A la abogada, Diane, la interpreta la guapisima Virginie Efira (que me recuerda en algo a Heigl, pero la francesa sí aprendió a actuar en algún momento)… a ella el tipo le gusta, le agrada y aunque al principio la estatura le mueve demasiado, cae redonda por el arquitecto. Y aquí entra toda la filosofía tan propia de la burguesía que es el ‘¿qué dirán?’.FILM "UN HOMME"

Los ‘¿qué dirán?’ son los que esperábamos, pero la película está tan bien armada que entre que lo presentan en pantalla y nos sacan de onda y el momento en que lo llaman ‘enano’ ya me hicieron encabronar con el adjetivo.

Si bien la película es una comedia que no busca ser una crítica a la burguesía, al menos lo es para el ‘¿qué dirán?’ y eso queda bien ratratado ante lo que tiene que pasar Diane, pero mucho más para el que mide 1.36 y es que el concepto de la altura nos lo han vendido como si tuviera que ver con carácter, alegría y felicidad. ¿Cuántos niños no pierden el sueño por ver que los meses pasan y todos sus compañeros crecen y ellos no? Seguro ni Pete Conrad ni Napoléon se compraron esa idea (y por eso uno llegó a la Luna y el otro a conquistar media Europa).

El único ‘pero’ que le encuentro a esta película que me gustó mucho, y lo digo desde mis 1,62 de altura es que no se la compro a Jean Dujardin del todo. Él se sabe guapo, bien dado y eso se nota que lo sabe, algo así como Mel Gisbon en El Hombre sin Rostro (1993), que por muy deforme que esté, el tipo detrás del maquillaje (como Jean, detrás del efecto digital) se sabe atractivo.

Esta es la segunda reseña que hago de un remake de una película argentina (la otra fue Secret in Their Eyes (2015) que es copia de El Secreto en sus Ojos (2009)) y que me vuelve a enseñar que, además del francés, hay que voltear a ver lo que están haciendo en Argentina.

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