Fress Kolita (EUA)

Hay refrescos que saben horrible y Fress Kolita, mismo que me encontré en la sección de refrescos importados en Superama, en donde tienen una curiosa selección de productos que traen no solamente de Estados Unidos sino de Colombia y Brasil (yo sigo esperando que traigan la Inca Cola).

Así las cosas, tomé el refresco que me pareció más simpático y me lo llevé. Con este nombre, Fress Kolita, no tiene competencia.

De color anaranjado, tiene buena burbuja, grandota y que no dura nada, nada más sirve uno, salen y desaparecen. En nariz tiene un toque distintivo a jarabe para la tos, de esos que no quitan la tos pero dejan un sabor desagradable.

En boca sabe como a gomita hecha agua, ya saben, de esas olvidadas y echadas a perder, con toques de gelatina de mandarina sin cuajar y notas de chicle mordido en lo último que le queda de sabor. El retrogusto es de jarabe, el mismo que queda al final de una rocaleta.

Por $22 pesos puedo decir que es un robo, con todo y que tenga color rojo 40 y el siempre amable amarillo 5. Si uno toma agua de limón después de esta cosa, el agua de limón sabe a gloria. La lata de 355 mililitros tiene 24 miligramos de sodio y 49 gramos de azúcar ¡49 gramos! que equivale a 54% de la ingesta diaria de azúcar en una dieta saludable… creo que nunca había probado algo con tanta azúcar que ni siquiera se justifica.

No sé qué daño permanente me ha causado el medio vasito que me bebí.

No es el peor refresco del mundo (ese lugar es para siempre de la Fanta Chinotto), pero no queda lejos.