Fanta Limón (España)

Era 1985 y mi hermana decidió ir a Europa. Regresó con muchas historias qué contar, una de ellas involucraba la Fanta Limón que, repitió durante varios meses, “estaba fantástica”.

Pasaron exactamente 15 años para que pudiera probar la Fanta Limón. No voy a decir que fui a España a probarla, porque en mis planes de vida jamás estuvo pisar la península ibérica, pero una vez que aterricé ahí… bueno tampoco me acordé de la Fanta Limón cuando llegué a España, pero cuando vi de reojo una lata de este refresco, vinieron a mí las 890 veces en que mi hermana dijo que era el mejor refresco del mundo.

Así que no me pidan que sea parcial, porque no lo seré.

Es el mejor refresco del mundo.

Disecándolo, se trata de un refresco de limón, aunque solamente tiene 6% de jugo (zumo, como le dicen por allá), sabe al agua de limón que se tanto se toma de este lado del Atlántico, no fresca -obvio- sino con un par de días en el refri (suponiendo que se tome frío). Aunque sí es dulce (nunca tanto como un refresco mexicano), tiene ese toque amargo característico del limón de verdad.

La presentación es típica europea, de 330 mililitros, que contienen unas muy buenas 112 kilocalorías; lleva 28 gramos de azúcar y enlista, como ya dije, 6% de zumo de limón “a partir de concentrado”, además de prometer 30% menos calorías respecto de bebidas similares cuya composición está “basada en azúcares”.

El retrogusto es precisamente de lo amargo del limón.

Tiene buena cantidad de gas, pero este se va casi de inmediato, no se siente tanto en la boca.

Y como dije, es el mejor refresco que se hace en el mundo.