Anish Kapoor en el MUAC

No tenía idea quién es Anish Kapoor. Como buen turista fui a Chicago y me tomé la foto con el ‘Frijol’, que es como los mexicanos llamamos a la Puerta de la Nube, el enorme frijol cromado que es la atracción principal del Millenium Park de la ciudad.

Cuando vi los carteles por doquier en la Ciudad de México, me dio gusto que la UNAM le entrara a hacer propaganda del artista que se habían conseguido para su Museo Universitario de Arte Contemporáneo, que dicho sea de paso… sencillamente no me gusta y debo decir que ya van varias veces que voy y lo expuesto no solamente me llama la atención sino que me gusta, pero el museo en sí está feo, grande, intimidante, como de esas estructuras que hacen que el arte se vuelva ajeno al espectador.

Kapoor002

El restaurante que está abajo, en cambio, quedó muy bien y lo único malo es la comida (sobre todo, estando a tan poca distancia del Azul y Oro).

Regresando a Kapoor… la UNAM hizo un buen esfuerzo en anunciar en donde pudieron la exposición Arquerología: Biología y la semana en que estrenaron pasé por enfrente y había una buena fila afuera del museo, cosa que jamás había visto que sucediera en el MUAC. Desde el inusitado éxito que tuvo el Museo Tamayo con la exposición de Yayoi Kusama, ha habido intentos si no de replicar, sí de atraer a más público a estos espacios culturales porque resulta que estamos más interesados en el arte contemporáneo de lo que parece.

Me preparé para no ver nada, ni remotamente parecido a la Cloud Gate de Chicago, porque en el cartel se ve como una muestra dermatológica, algo como vísceras, que es de donde creí que se desprendía el asunto de lo biológico de la exposición.

Me gusta ver mucha gente en los museos en México. Cuando nosotros entramos estaba transitable el asunto, pero a medida que aumentó el domingo más gente fue llegando. Me dio tiempo de bajar la aplicación al respecto, que tiene textos y audios de Graciela de la Torre, Directora del MUAC y esto fue de gran ayuda no a que me gustara o no me gustara el asunto sino a brindarme cierto contexto sobre el trabajo del escultor indio que estaba yo viendo.

Me llamó la atención que utilizaran el término ‘escatológico’, y habiendo entendido que algo biológico estaba involucrado, me entusiasmé.

Kapoor03

La exposición está dividida en tres y como si fuera para no decepcionar a los incultos como un servidor, comienza con una parte llamada Forma Auto Generada en donde están los espejos en donde la gente se hace la selfie y las fotos con sus reflejos. Esta interacción con la obra es lo que Kapoor dice buscar desde el principio y con el asunto de que ahora todos traemos una cámara en el teléfono móvil (y todos tienen un teléfono móvil, pues… )

Hay también otras figuras, algunas curiosas, todas demandan que el espectador haga algo.

Luego está la sala Formas de Belleza, en donde lo mismo conviven otra obra de espejo (muy grande) y estas extrañas esculturas de donde han sacado la idea de lo escatológico (echándole mucha imaginación ya uno le puede dar forma de popó a las estructuras de materia dura, eso sí, con color de caca seca de perro anémico).

Con menos gente en la sala es interesante ver cómo las formas escatológicas se reflejan en los espejos.

Kapoor4

Quizá la parte que más me gustó de esta exposición fue la gran escultura que cuelga del techo titulada Tiempo. Es como un platillo volador o sombrero, no sé, pero va cambiando dependiendo de la posición en la que uno de encuentre y a mí me ha gustado siempre este pequeño vértigo que me da cuando pierdo de vista los bordes.

La exposición es pequeña (se mantendrá hasta noviembre) y está bastante entretenida. Hay una obra grandota que podría simular un cráter en marte (es de hecho la que usan para el cartel). Se trata de una pasta -al parecer, porque no dejan que uno toque esa cosa- y una pieza de metal que va aplanando en partes el material y en los bordes se va acumulando la rebaba.

Vale la pena ir a pasearse por el MUAC estos días, Anish Kapoor propone cosas que van más allá del ‘ven a ver’ porque depende donde uno se pare es lo que uno ve y eso siempre resulta divertido, como lo es la onda de la selfie en los espejotes. Sí sucede que uno se pregunte ¿y esto es arte? y la respuesta es que al menos para las autoridades de la UNAM así lo es y también para el mercado que le ha comprado piezas a Kapoor.

Una vez en el MUAC, también vale la pena pasearse por las otras exposiciones. En mi caso algunas cosas de Carpinteros, una expo colectiva de unos cubanos me pudo gustar, pero casi todo me do flojera, en tanto que Si tiene dudas… pregunte sí merece un rato, porque se trata de una retrospectiva del trabajo de la feminista Mónica Meyer que parecería estar atrapada en el feminismo ultra de los años 70, pero como todo comienza con unos apuntes en donde decenas de mujeres cuentan de su primer acoso, la cosa desde un inicio toma una vigencia perturbadora.