Fanta Toronja

En reiteradas ocasiones les he contado que mi refresco favorito del mundo (hago la acotación: no he probado todos los refrescos en el mundo, pero lo estoy intentando) es la Fanta Limón.

Por eso cada que veo una Fanta de otra cosa que no sea de naranja, que fue el único sabor de la Fanta en México durante décadas, la compro y la pruebo. Claro, esto causó que en Italia probara la Fanta Chinotto, que es el peor refresco que existe en el mundo (recordándoles que no he probado todos los refrescos del mundo, pero dudo que alguno esté peor que aquella porquería).

En fin, gracias a la magia del Tratado de Libre Comercio (y aquí quiero agradecer a George H. Bush y a Carlos Salinas de Gortari), en Cheraui pude adquirir una lata de Fanta Toronja confeccionada en Estados Unidos (pero claramente pensada en el público mexicano porque vienen cosas en español en la lata).

En México se utilizan los refrescos de toronja para disfrazar el patético sabor de los tequilas baratos (50% destilado de agave y 50% malas intenciones) en un cóctel conocido como ‘paloma’. Los refrescos de toronja que dominan el mercado mexicano son el Squirt y la Freska (también propiedad de The Coca-Cola Company), ambos brebajes de azúcar sin igual (por lo que no importa lo pésimo que sea tu tequila, sabrá de todos modos a lo mismo que un tequila que solamente es malo).

La Fanta Toronja me pareció una versión muy refinada del Squirt, de color gris un poco más transparente, con poca burbuja pero esta, bien grandota. El sabor es como se le hubieran puesto agua gasificada Perrier a una Freska.

Queda, eso sí, un sabor a toronja en la boca luego de un rato (no muy largo).

Si su tequila no es tan malo, pero aún así se le antoja una paloma, considere la Fanta Toronja.