Cerati, la Biografía

La primera vez que utilicé la frase ‘el soundtrack de mi vida’ fue refiriéndome a la música de Soda Stereo. Empezaba la prepatatoria y Juan Carlos Méndez me introdujo a este grupo argentino que acababa de sacar su segundo disco.

En los siguientes años fui a casi todos los conciertos que Soda dio en la capital mexicana, aunque el primero al que fui lo dieron en la zona conurbada, ya en el Estado de México.

Cuando vi el correo electrónico de Editorial Grijalbo recomendándome este libro lo dudé, a pesar de haber sido gran fan de Soda… pero me anexaron también el primer capítulo y entonces solicité me mandaran un ejemplar. La verdad está muy bueno y no solamente que me remontara por un lado a mi adolescencia o a Buenos Aires sino me cuenta la historia de un tipo al que vi en vivo, canté sus canciones e incontables tardes las pasé con un tornamesa y audífonos escuchando sus discos.

Juan Morris hace muy buen trabajo al iniciar el disco con el último show, la noche del accidente cardiovascular que postró a Cerati cuatro años en una cama, no sabemos en qué estado de consciencia. Por si el morbo, aborda el tema de inmediato y se lanza a contar la muy entretenida historia del abuelo y luego del padre de Cerati, y de sus aventuras amorosas con la que sería su esposa.

La infancia -que puede ser la de cualquiera- la va contando de manera que uno adivina a la mamá de Gustavo contándola, ese espacio está muy bueno porque la familia había luchado por salir adelante y mandar a sus hijos a la universidad, cuando el más grande de ellos decide que quiere dedicarse a la música… la vocación llamó, ganó y vaya que si fue acertado dejarlo seguir el instinto… y muy bien narrada la búsqueda de ese instinto.

Cerati01En la biografía de Pete Townshens, Who I Am, el guitarrista de The Who narra cómo es la vida de la gira y la adicción que se les tiene, en su libro Wishful Drinking, Carrie Fischer cuenta que a Bob Dylan le da de vez en vez por hacer un plan para poner un negocio y dejar la música y las giras, que se le pasa en cuanto comienza a planear un nuevo disco. Cerati no era distinto porque soñaba con irse a Uruguay en una casa junto a un lago y dedicarse a la pintura.

Sin recato Morris también narra lo fácil que se enamoraba el músico argentino. Menciona también el uso y abuso de las drogas -en ocasiones citando a Cerati ,de múltiples entrevistas- pero no cae en detalles, no sé si por respeto o por considerarlo innecesario para el desarrollo de la historia.

En total, el libro le quedó redondito y Grijalbo ha tenido el buen tino de no ‘traducirlo’ al español mexicano, da gusto leer todas las expresiones argentinas.

Yo dejé de seguir a Cerati cuando Soda Stereo se desintegró, no compré ninguno de los discos que sacó después, así que la historia de los mismos me viene un poco como novedad y también la repercusión de los mismos en América Latina. Hay en el texto, eso sí, una cosa que creo que no es del todo cierta en cuanto a la apreciación de Morris del legado de Cerati, cuando lo compara a Charly García o a Luis Alberto Spinetta, que quizá en Argentina tengan un peso más grande que el de Soda Stereo, pero hasta acá al norte García y Spinetta, caray… de Charly algunos sabrán algo, pero Spinetta es un desconocido… es muchas, pero muchas veces más el impacto que tuvo en estas latitudes Gustavo Cerati y creo que lo mismo será válido para gran parte de Latinoamérica y por ello mi interés en este libro que, la verdad, está muy bueno.