Spotlight

Como gran parte del gran público, esta película la pasé por alto cuando estuvo en cartelera. Esta es una de esas películas que reivindican en papel de la prensa en la sociedad (la más reciente que vi, según recuerdo es Kill the Messenger), trata de cómo la gente del grupo de investigación Spotlight del Boston Globe pudo poner bajo el escrutinio público a los sacerdotes pederastas del área.

Spotlight se llevó el Óscar como la mejor película de 2015. Escuché y leí que el premio se lo dieron por que la Academia quería mandar un mensaje sobre la porquería que hay dentro de la iglesia católica (misma intención de quienes hicieron el reportaje original en 2002, quienes hicieron la película y se supone que ahora la Academia). No lo sé, pero la película -para ser tan lineal- tiene una excelente narrativa.

El reparto no está nada mal: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams (lo siento, pero yo siglo viendo a Regina George), Liev Schreiber (a quien me costó reconocer), John Slattery y un siempre impresionante Stanley Tucci (quien me parece uno de los mejores actores de la historia.

La película está entretenida, pero lo que más me gustó es que el enemigo del grupo de periodistas del Boston Globe es un monstruo de mil cabezas, casi invisible. Queda claro en la cinta que se puede denunciar a uno o dos, o cien sacerdotes que abusan de niños, pero el crimen se comete desde las mismas oficinas del Vaticano (hace medio siglo pudieron haber evitado tanta porquería, al expulsar, denunciar y encarcelar a los criminales que permanecieron impunes gracias a que decidieron protegerlos).

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El tema da para mucho, hay un poco del tema religioso, un poco de los estragos que provocaron los abusos (en su mayoría suicidios) y algo de cómo funciona Boston como ciudad católica, pero el tema central es la investigación periodística y sus dificultades al tratar de denunciar a una corporación multimillonaria como lo es la Iglesia Católica.

Dicho esto, la película puede resultar aburrida para los cortos de criterio y para los que le cambian de canal cuando comienzan las noticias (o lo que es lo mismo, para los que solo leen la sección de deportes del periódico). Como el libro It’s what I do, Spotlight me deja un sabor agridulce porque me dedico al periodismo de estilo de vida, que quiero pensar puede resultar rescatable si lo comparo con el de espectáculos, pero nada si considero trabajos como este.