Senna versus Prost

Uno crece con algunos ídolos y, claro, uno que otro villano por ahí.

Mi infancia estuvo marcada por las mañanas de los domingos en que veía con gran atención lo grandes premios de Fórmula 1 que transmitía la televisión del estado. Eran magníficos tiempos en los que Nelson Piquet, Nigel Mansell, Ayrton Senna y Alain Prost me proporcionaban inolvidables aventuras.

Como muchas cosas en la vida, uno tiene que elegir bando y a mí me gustaba más la inteligencia del francés Alain Prost que el arrojo y corazón de Nigel Mansell o la arrogancia de Nelson Piquet. De sobra está que para mí, Ayrton era un piloto que ganó lo que ganó porque los demás pilotos no estaban dispuestos a tratar con un suicida al que no le importaba matar a alguien o morirse con tal de ganar.

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Ahora que salió el documental sobre Ayrton Senna, lo fui a ver de inmediato y la verdad es que, aunque sí está bien hecho, retratan las cosas desde un punto de vista muy brasileño y dejan a Prost, a Balestre, a Mansell e incluso a Stewart como los “hombres del sistema”, como solía decir Ayrton cada que lo castigaban.

El libro Senna versus Prost  me dio curiosidad porque lo escribió un periodista inglés que conoció y entrevistó muchas veces a ambos. Para el libro, sin embargo, tuvo extensas pláticas con los actores de esta rivalidad que quedan vivos.

La entrevista básica fue una larga charla que Malcom Folley, el autor, tuvo con Alain Prost en el curso de una tarde en el departamento del cuatro veces campeón de Fórmula Uno, en París.

Aunque el libro de repente se va mucho del lado de Alain Prost, al final consigue un buen balance de una de esas rivalidades épicas en el deporte mundial. Lo que más, para mí, que viví intensamente frente a la tele y leyendo todo lo que se publicaba entonces, resultó ser una fantástica lectura de cosas que Folley revela del manejo de los equipos en aquellos tiempos. Tiene la gran virtud de no centrarse exclusivamente en Senna y Prost y hablar de cosas que sucedían alrededor, con personajes muy pintorescos, de los que nunca faltan en el paddock de la F1.

No es un libro para todos, pero para quienes nos interesa este extraño deporte de los coches de carreras es una auténtica delicia porque está escrito de forma amena, interesante e igual de ágil que los autos de los cuales habla.

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