El Papa en México

Se especuló que la gira que el Papa Francisco realizaría por Estados Unidos y Cuba iba a incluir también un paso por México, al menos en la frontera con la hermana república de las hamburguesas. Con toda la diplomacia del caso, Francisco declaró que estaría muy mal pisar tierra mexicana sin pasar a ver a la Virgen de Guadalupe y listo, borró de la gira a México.

Siempre pensé que México nunca estuvo en la lista porque la misión del Papa siempre ha sido acercar a Cuba al bloque occidental, tratar de que Estados Unidos le abra los brazos a la isla para que no se les ocurra hacerse amigos de Putin, ya alguna vez el peor presidente de Estados Unidos, JFK, les hizo el favor de crear un problema que dura hasta hoy y Francisco ha intentado casi desde que llegó a la jefatura del Vaticano, que Obama comience a deshacer el relajo.

Bajo esa perspectiva, incluir a México en una gira entre los dos involucrados en la negociación iba a disolver el mensaje…

Eso es lo que yo pensaba, pero la visita ocurrió cuando el gobierno mexicano decretó que las iglesias deberían de declarar sus ingresos, ya sea por las limosnas y por los servicios que presta incluso emitir facturas electrónicas, por lo que deben pagar impuestos a partir de este año.

A mí eso se me hace razón suficiente para cancelar la visita.

¿Entonces por que viene el Papa?

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Se me ocurre (recuerden que estos son mis dos centavos) que la invitación de Enrique Peña Nieto fue hecha -como muchas cosas en su gobierno- a lo tonto. Las visitas que realizó Juan Pablo II siempre sirvieron al régimen, le cayeron de perlas incluso a José López Portillo, que no podemos decir que fue lo peor que hemos tenido en presidencia solo porque a él lo eligió Luis Echeverría y porque nosotros elegimos a Peña Nieto (ahí sí la culpa es del electorado). Quizá ese fue el cálculo, el estudio concienzudo de los estrategas políticos en Los Pinos: “Invitamos al Papa y ¡PUM! sube nuestra popularidad!”

Pero El Vaticano tiene cuentas pendientes con el gobierno mexicano, dejen de lado los asesinatos y la pobreza ¡los impuestos a la iglesia! Pensando en la popularidad fue que lo invitaron y pensando en ajustar cuentas fue que Francisco aceptó.

Cortado de otra tela, el Papa Francisco quizá no venga a facilitar lo que resta de la administración porque en México hay muchas cosas que andan mal y él lo sabe. No creo que vaya a hacer llamados revolucionarios, pero casi podría apostar que los discursos que dará pondrán a sudar a más de uno…

O quizá eso es lo que sueño.