David Bowie: Blackstar

Cuando comencé este escrito llevaba una vuelta al disco de David Bowie, el que terminaría siendo el último de su carrera. Mis apuntes decían que me había gustado la canción de Lazarus, que el video se me hacía muy a su estilo, con tintes de obra maestra y que, podríamos acusarlo de todo menos de no reinventarse.

El disco está muy distinto a todo lo que había hecho antes, he leído sobre el retorno a su periodo experimental, sobre cómo se copió al él mismo de tal o cual corte y de cómo es muy poco alegre, quizá hasta obscuro. La verdad nunca seguí muy de cerca la carrera de David Bowie más allá de sus grandes éxitos, quizá hubo dos momentos en que más estuve sensible a su obra, la primera fue después de una plática con Peter Bowling, entonces General Manager del hotel Capella Pedregal en Cabo San Lucas y cuando salió el cd The Nex Day.

La visita a Cabo San Lucas era para conocer al hotel y hablar de su infraestructura y turismo. Cuando le pregunté a Peter sobre cuál había sido su misión anterior a Capella, respondió que era el administrador de una isla privada. La charla sobre la isla lo llevó a contarme que ahí tenía (o tiene) parte de la propiedad Mick Jagger, “quien es todo un caballero”.

Pero más allá de Jagger, a quien Peter ansiaba conocer era a David Bowie quien también tenía una casa en la isla. Desgraciadamente para él, Bowie había vendido su propiedad poco antes de que llegara a administrar la isla.

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Me contó de cuando era joven, allá en la Londres de los 70… y de una escapada con un amigo para ir a un pequeño concierto de David Bowie. “Él dijo que iba a estar en mi casa y yo dije que me quedaría en la suya, utilizamos todo nuestro dinero en las entradas. Era un pequeño club, no un teatro y mucho menos un estadio”.

El recorrido de regreso, de un par de horas en la madrugada después del concierto, Peter y su amigo lo hicieron a pie porque ya no tenían dinero para el transporte, pero ambos estaban extasiados con la experiencia. Luego, claro, Peter vio muchas veces más a David Bowie y la charla tornó a los grandes músicos de nuestra época, que si los Rolling Stones, que lo espectacular de Pink Floyd, que si The Who e incluso de los shows espectaculares que organiza Madona.

Casi al final de la cena, que ya era una plática de la industria musical en nuestros días (Bowling es melómano), le pregunté… de todos los conciertos a los que había asistido, cuál había sido el mejor. Sin chistar, me respondió una fecha exacta en los 70 (misma que he olvidado) cuando fue con su amigo a ver por primera vez a Bowie.

Escuchen Blackstar y entenderán a Peter.

No voy a recomendar el disco en sí, al que le debo otras pasadas… pero sí puedo terminar diciendo: Escuchen a Bowie.