Fanta Limón (Dinamarca)

En 1985 mi hermana viajó a España y regresó contando varias aventuras. La que más me llamó la atención fue la historia que contaba de la Fanta Limón, según ella, la mejor bebida del universo.

En México, salvo algunas pocas excepciones, la Fanta siempre ha sido de naranja.

No tuve otro remedio que creerle a mi hermana pues 15 años después seguía yo sin saber de qué hablaba. En el año 2000 aterricé en el Aeropuerto Internacional de Barajas y -aunque no de inmediato, claro, porque tenía otras cosas qué hacer- pude por fin probar la Fanta Limón.

Mi hermana tenía razón.

Todos esos intentos por hacer a la bebida refrescante debieron haberse detenido cuando se logró la fórmula de la Fanta Limón. Aunque la que considero la mejor del mundo es la española, aquí está la cata de un ejemplar de Dinamarca.

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Tiene muy, pero muy poco gas, este apenas es perceptible. Deja en la boca esa sensación seca que a veces -a menudo- deja el agua de limón hecha en casa. El limón es agrio y creo que eso la hace diferente de todas las bebidas que, si lo piensan, son de ‘lima-limón’ porque pues el limón solito es agrio y eso no está padre.

De repente me recuerda un poco en sabor, pero más en la sensación que deja en la boca al viejo Squirt (de toronja, del que vendían en México en la botella de vidrio enrrollada).

En comparación, tiene más estas notas a limón que sus similares italiano y español, que son las versiones que he probado de esta bebida.

La Fanta Lemon es el mejor refresco del mundo, por encima incluso de la Inca Cola.

La presentación es más chica que los refrescos de este continente (330 ml) con 158 kilocalorías, 38 gramos se azúcar y nada de sal.