The Presidents Club

Supe de la existencia de este libro por un cartón que dibujó Paco Calderón en el periódico Reforma, de esas largas tiras que hace los domingos. The Presidents Club, escrito por Nancy Gibbs y Michael Duffy es un libro increíble, con una investigación que le llevó no nada más a ellos, sino a su equipo, poco más de dos años.

Se metieron a los documentos de la Casa Blanca, a las Bibliotecas de los ex-Presidentes americanos y entrevistaron a todo aquél que se dejó, incluyendo los ex-Presidentes que siguen vivos.
Siendo mexicano, la tradición que tenemos en el país es que el Presidente saliente le llega, se va y trata de mantenerse lo más alejado del mundo, a veces incluso exiliándose. Nuevos en esta cosa que se llama democracia, en la que a duras penas llevamos 15 años o algo así, los ex Presidentes ‘mejor portados’ han sido José López-Portillo y Luis Echeverría… Carlos Salinas se metió en una guerra con Ernesto Zedillo en la que este último tuvo que encarcelar a su hermano y tomarlo como prisionero político y actualmente Vicente Fox, cada que abre la boca, arma un lío (no muy
distinto a cuando era Presidente).

El caso es que si cuando Ernesto Zedillo quebró al sistema financiero mexicano hubiera podido consultar a Carlos Salinas, quizá la debacle de muchas familias mexicanas hubiera sido menos grave de lo que fue. Tal vez su Vicente Fox hubiera podido escuchar de Salinas, Zedillo y quizá hasta de de la Madrid, sobre las responsabilidades que tiene uno viviendo en Los Pinos, la cosa no se hubiera puesto tan fea. Tal vez una llamada a Salinas preguntándole sobre las conductas poco honorables y chantajistas de Fidel Castro, nos hubiera evitado la pena del ‘comes y te vas’.
Pero como digo, nuestra democracia está muy pedorra todavía.

PresidentsClub

Y en este libro se trata de la democracia más probada y vieja del mundo (nos guste o no, desde George Washington, Estados Unidos no ha interrumpido elecciones y se ha renovado su poder ejecutivo con la presición de un reloj, sin dictaduras de por medio… como todos los demás en el mundo). Y trata específicamente de la relación de los Presidentes en funciones con ‘el club’ de quienes han detentado ese puesto. Desde las primeras páginas queda muy, pero muy claro ¿quién en el mundo puede entender todo lo que significa despachar desde la Oficina Oval si no es un
Presidente? Nadie. Por eso de la importancia de mantener un club, el más exclusivo de todo el mundo porque a él se accede con el pequeño requisito de haber sido -o ser- Presidente de los Estados Unidos.

Bastante más que chismes es lo que conforman las historias de este libro, donde se retrata muy bien la personalidad de los presidentes, desde Hoover hasta Obama, pasando por Nixon, Clinton y W. Bush. También hay una serie de relaciones que yo no esperaba, como la amistad profunda entre George H. Bush y Bill Clinton, o la desconfianza de Obama hacia Clinton, la rebeldía de Carter, a quien aparentemente no se le puede confiar un favor y la inteligencia brutal de Richard Nixon.

Lleno se pasajes históricos como las pláticas bajo la mesa con que Nixon saboteó la paz en Vietnam para ganar la presidencia o la admiración de Clinton por la claridad de pensamiento de Nixon e incluso lo alejado que Bush hijo trató de ser de Bush papá mientras Clinton decidió no criticar a su cucesor hablan de estatura política (de la que no tenemos) porque incluso alguien como W. Bush se ha mantenido sereno ante todo lo que Obama hace, sin criticarlo nunca porque sabe que lo primero es el prestigio de la oficina que él mismo dirigió y eso es lo que se protege en el club.

Me gustó mucho cuando Felipe Calderón organizó un funeral de Estado para Miguel de la Madrid Hurtado, porque el homenaje no fue al hombre sino a la institución presidencial y me gustaría que Enrique Peña Nieto le pregunte a Calderón y a Salinas sobre las dificultades de educar a los hijos mientras se está en Los Pinos (o a Zedillo, para NO hacer lo mismo que hizo él). Este libro lo deberían leer Calderón, Salinas, Echeverría, Zedillo y Fox… y no sólo ellos, también Peña porque los antes mencionados son un conjunto de experiencias que NADIE más puede tener. Sueño mucho ¿no creen?