Red Bull Silver Edition

Primero, como siempre, la declaración de principios:

Tomo Red Bull.

Dicho esto, soy muy feliz cuando me invitan mis amigos de Infiniti y ahora Renault a algún evento, porque su escudería de Fórmula 1 la patrocina Red Bull y generalmente hay Red Bull en sus eventos. Pero ahora fue diferente porque fue un evento ‘de casa’, ya les comenté de los Eliot New Media Leaders Awards (creo que así se llaman) y ahí el patrocinador del cocktail a los ganadores fue precisamente Red Bull.

Y ahí fue que me topé con el Red Bull Silver Edition, como ya me había tomado uno este me lo llevé para hacer una cata como Dios manda. Por cierto, no sé si tomar Red Bull haga daño, a mí no me ha hecho nada mas que despertarme, suelo llevar dos latas de las chicas cuando salgo a carretera (no siempre me las tomo) y a veces cuando he tenido una agenda saturada y cuando hago muy cansado y tengo un evento o entrevista donde tengo que estar particularmente atento, me echo sin problemas uno.

Nunca me he tomado más de dos en un día.

No tomo Red Bull por su sabor, porque sea refrescante ni nada, de hecho recuerdo que alguna vez tomé uno al tiempo y qué asco (no tanto como la Coca tibia, pero sí muy feo).

Generalmente pongo los datos de los azúcares (27.5 gramos en el caso de mi lata de 250 ml), pero creo que aquí es más importante decir que lleva 880 miligramos de Taurina

Esta edición especial sabor lima limón está curiosa y supongo que se presta muy bien para hacer cócteles, tiene muy discreto el sabor de la lima y el limón, ahí como en un agua que se quedó un tiempo y además fue rebajada con agua mineral, tiene tonos minerales y un dejo metálico que es lo que me hace pensar que en un cóctel con Absolut Elyx iría bien.

Pero pensándolo bien, no sé por qué hice una cata con un Red Bull y la reseño aquí, porque la verdad es que es la primera vez que me pongo a analizar a qué sabe un Red Bull… nunca me ha interesado porque nunca lo he tomado por su sabor… sino porque me da alas.