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Cuando en una democracia un joven de 19 años es asesinado la misma democracia pierde parte de su potencial. El supuesto es que este joven puede inventar algo, quizá un mecanismo para ahorrar energía o recobrarla, tal vez un sistema de iluminación más efectivo que el led e incluso podría llegar a ser un buen gobernante; las miles de posibilidades que una democracia tiene en cada joven se cortan de raíz cuando es asesinado.

Y el argumento es válido incluso si este joven es un vándalo o si una fuerza política lo usa de carne de cañón para lograr que el Estado les de dinero por hacer nada.

Cuando la segunda marcha por los muertos en Ayotzinapa (cuando todavía muchos escribían “Ayotzinapan”) estuve viendo en Paseo de la Reforma viendo pasar los contingentes y no había cómo no sentir coraje, no había cómo no solidarizarse con los demás jóvenes. Lo que se sabía entonces es que el alcalde los mandó detener, que de alguna manera terminaron en manos del narco -quienes los desaparecieron- y que cuando se señaló al alcalde como culpable, el gobernador del estado se hizo buey.

¿Para eso quiere la izquierda el poder? Porque tanto el alcalde como el gobernador son miembros del Partido de la Revolución Democrática.

Luego las cosas comenzaron a cambiar, en la protesta comenzaron a quemar los Oxxo, a saquear y vandalizar la ciudad en la que protestaran. Y en una jugada magistral, se culpó a Enrique Peña Nieto de los asesinatos “¿Cuántos más Peña Nieto, cuántos más?”. La administración priísta se lo merece por idiota, tal parece que no saben qué hacer cuando no tienen un libreto preparado y se la compraron todita; para colmo, el Procurador presentó sus pruebas de tal forma que lo único que podía hacerse era tomarlo a burla. “Verdad histórica”… y su famoso “ya me cansé” lo hicieron tristemente célebre en un gobierno federal que ya es un chiste.

Sólo en México la ‘oposición’ puede mandar desaparecer a 43 estudiantes y lograr con ello derrocar al gobierno en turno.

Tan apestosos los unos como los otros.

Alguien acuñó la frase “Fue el Estado”, que es la memez más grande que se puede replicar. “Fue el Estado” es lo mismo que decir “no fue nadie” y como no fue nadie, sigamos quemando Oxxos (claro está, sólo después de robarnos las Cocas y los Marlboro porque si protestas por Ayotzinapa tienes la misma impunidad que si vives en los Pinos).

Pero quemando Oxxos no se encuentra a nadie. Al menos eso indica la lógica, pero en este país ya todo está tan al revés que quizá a Luis Echeverría no lo derrocaron porque no había Oxxos que quemar. Peor aún, todos los estudiantes que Echeverría desapareció no fueron encontrados porque no había Oxxos qué quemar.

Otros quieren derrocar al régimen con gifs animados en el Facebook y Twitter… donde el 1% se solidariza con los 43 sin mezclarse con la chusma que quema Oxxos. Quizá los gifs animados, si tienen los likes suficientes, hagan aparecer a los 43 (lo mismo, en los 70 los desaparecidos se quedaron como tales porque no había gifs animados).

Cuando los narcos incendiaron el Casino Royale en Monterrey nadie armó protestas durante un año ni quemó Oxxo alguno ¿o debería decir que nadie logró financiar la protesta para derrocar a un gobernante?… o al menos desestabilizarlo.

Cada que veo que queman otro Oxxo sé que alguien está financiando el relajo (y la quema de Oxxos), tan bien les ha salido el desgarriate que incluso los que no están en la nómina replican el “Fue el Estado” y tienen tiempo para diseñar gifs animados.

Y ya se volvió el tema sexy a nivel internacional. Liu Bolin, artista chino, hizo una de sus fotos en México con el tema de los 43… obvio que con su foto consiguió exactamente lo mismo que con los gifs animados y la quema de Oxxos.

La muerte de 43 jóvenes es una desgracia en cualquier democracia, sobre todo si son asesinados… es mucho más grave cuando un gobierno está involucrado y coludido con los asesinos… y es de pena ajena cuando ese gobierno es de izquierda. Pero lo que sí es un circo es que la máxima autoridad en el país tenga tan poca habilidad (política, intelectual) que el asunto se le haga tantas bolas que se ponga en duda su legitimidad.

A estas alturas ni siquiera ofende que estén coludidos con el narco (no solo los perredistas, sino todos los demás… recuerden al Chapo) sino que sean tan pendejos.