La Copa de Oro

No creo en el fut.

No está tan amañado como la lucha libre, pero no está tan alejado de ella.

Creo que la mayoría de los jugadores son honestos y se parten el alma por jugar lo mejor posible y tener un mejor club que les signifique un mejor sueldo, pero hay muestras por doquier que el arbitraje -cuando es bueno- puede cambiarte un partido sin que te des cuenta. Todos los ‘errores’ arbitrales en la primera fase de un mundial serán a favor de Brasil, así como pasa en las ligas nacionales cuando en México acuchillan a un Pumas en una final contra el América o cuando su portero claramente se vende a cambio de un contrato a futuro.

La Copa Oro 2015 la voy a recordar como la del gran encuentro México contra Panamá. No por el futbol, pero eso no cuenta, el espectáculo televisivo fue enorme, desde la expulsión de un panameño en la primera parte aquello olía a morbo, apestaba a que algo saldría podrido… y valía la pena verlo. A la Concacaf le salió más que pintado porque Panamá -con diez hombres- anotó un gol y se olvidó de jugar futbol… el árbitro tuvo que inventarse un penal y si bien todos estaban indignados, levantó el rating y le puso interés al peor torneo continental del mundo.

Los comentaristas se quejan, vituperan y dicen que el jugador mexicano debió fallar el penal. Sí, si tuviera honor lo hubiera fallado, pero el tipo es futbolista y eso del honor déjenlo para las novelas… ¡y vaya novela que se armó!

Los comentaristas deberían agradecerle al árbitro que con su pésimo acatar que México llegara a la final (y evitar un bajo rating con una final Jamaica vs Panamá) porque les dio para hablar un mes. Les dio una audiencia que la Copa de Oro no habría tenido en cien años.

La selección mexicana de fut llegó a la final de un torneo chafísima y le ganó a la selección de Jamaica. Ahí no hubo dramas y el partido estuvo aburrido si lo comparamos con la farsa tan bien montada y entretenida que fue la semifinal… el entrenador mexicano, el ‘Piojo’, pudo haber dicho ‘misión cumplida’ y listo, discretamente poner el espantoso trofeo de Concacaf en la vitrina de la Federación Mexicana de Futbol.

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Pero no, de regreso en el aeropuerto se encontró al único comentarista que -no sé por qué- dijo que su trabajo había sido un asco (y no entiendo por qué lo dijo porque el comentarista come de lo que haga la selección) y decidió pegarle y armar un lío en el aeropuerto, un lío tan grande que ya nadie habla de futbol sino de lo animal que es el entrenador mexicano.

Pero ¿a quién le extraña? desde que tenemos ese entrenador, cada que pierde busca con quién pelearse (a los golpes, porque la polémica es algo muy elevado para él) y este comentarista se acomodó lo bastante bonito, se salió del confort y encontró muy muy muy fácil, la bronca.

Nadie habla del torneo pitero que se ganó.

Y tampoco de la fuga del Chapo, de los más de 20 muertos que hubo el mismo fin de semana en balaceras o que el peso mexicano se sigue devaluando.

Si fueran gente decente, Manlio, Enrique y Angélica le mandarían unas lindas flores al entrenador de la selección de fut, porque vaya que está dando espectáculo ¿o no es lo que siempre piden? ¿que además de ganar, la selección dé espectáculo?