Sin Título

No sé de dónde salió la pintura industrial, pero el lienzo fue inicialmente manufacturado para que alguien más lo firmara, ya saben, los invitados a una fiesta donde todo el mundo se festeja a si mismo.

Terminó en mi poder e iba rumbo a la basura, las hipocresías escritas ahí aparentemente nadie las quiso y acumuló polvo en un rincón de mi oficina hasta que me di cuenta que se podía lavar, entonces cargué con él, lo limpié a cubetazos, lo coloqué en el suelo y le comencé a echar pintura, así como hacía Jackson Pollock, con una lata y un palo de madera.

El cuadro no refleja nada, ni siquiera mi desprecio por la hipocresía, solamente es el azar de la pintura que cae sobre el lienzo sin una planeación meditada.