Barcelona Campeón

No recuerdo bien cuándo fue que el Futbol Club Barcelona comenzó a llamar mi atención, pero cuando ya puse bien atención jugaba con ellos el búlgaro Hristo Stoichkov, uno de tantos jugadores que brillan con un club pero que son caso raro en su país y luego entonces, no brillan nunca en los mundiales (¿cómo hacerlo con Bulgaria, Portugal o Polonia?).

En 1992 ganaron la Copa de Campeones de Europa y perdieron la final en 1994 contra aquél equipo de Milán que era de otro mundo… pero el futbol europeo era para mí el escenario en donde jugaba la Juventus de Turín.

Me fijé en ‘la Juve’ cuando Michel Platini fue a jugar para allá acompañando al polaco Zbigniew Boniek, uno de esos jugadores que surgieron de detrás de la cortina de hierro para fascinar al mundo, con Boniek llegaron a la final de lo que ahora es la Champions pero perdieron contra los alemanes del Hamburgo. Luego encontraron a un danés (en una generación que hizo historia en Dinamarca) y de la mano de Platini y Michael Laudrup le ganaron al Liverpool la copa en 1985, aunque todo el mundo de lo que se acuerda es de los muertos.

Tanto Platini como Laudrup llegaron al mundial de México como grandes estrellas y vaya que desquitaron la fama por acá, los franceses dejando fuera a la Brasil de Zico y los daneses dándole una repasada histórica al España de ‘la quinta del Buitre’ al son de cinco por cero. La televisora del Estado, Imevisión, tuvo el tino de comenzar a transmitir los partidos de la liga Italiana y eso fue el acabose, desde la década de los 80 me decanto por la Juve.

No he contado mucho en esta versión de mi blog, pero de mi colección de jerseys de equipos (del deporte que sea) la primer playera fue la de la Juve, tengo también una bufanda que me compré en Italia… pero luego la Juve y el futbol europeo en general comenzó a ser opacado por la rivalidad entre el Barcelona y el Real Madrid en España. Ambos equipos están armados para ganar no su liga sino la Copa de Campeones de Europa y así, roban el torneo local que se me hace una burla. De vez en vez se puede colar alguien más en la Liga o en su Copa, pero incluso cuando esto ocurre alguno de los dos (o los dos) son contendientes en Champions.

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Y, tengo que aceptarlo, en Italia se volvió aburrido el asunto también, de 1994 para acá la Juve ha ganado nueve ligas italianas (la mitad), si contamos los que ganaron cuando los dirigí Fabio Capello serían once, pero resultó que había lana detrás, compraban árbitros y una porquería y el equipo se fue a la segunda división… todo mientras el Barcelona jugaba como nunca y, como ls he dicho, el equipo ya me gustaba desde un par de décadas antes.

El estilo del Barcelona de Guardiola contrastó con el del Real Madrid de José Mourinho, que ya no eran los galácticos que incluso le servían a Madrid como atracción turística porque perdieron toda la clase que pudieron llegar a tener, triste en un club cuyo único valor es la excelencia, que comenzó a quejarse de los arbitrajes, de los comentaristas, de los aspersores y lo peor: no sabían perder. No se borran de mi mente las patadas de un Pepe o el espectáculo de Sergio Ramos pateando a Messi cuando el Madrid perdió cinco a cero con el Barcelona. Mourinho fue el mejor promotor del barcelonismo porque -aunque ganó una liga y una Copa del Rey- su arrogancia en la victoria y su nula clase en la derrota sólo engradecieron al rival.

Dicho lo anterior, cuando la Juventus eliminó este año al Real Madrid de la Champions (después de haber quedado fuera de la Copa del Rey y no tener oportunidad ya en La Liga), fui muy feliz, no por la animadversión con el equipo blanco sino por irle a la Juve, hasta que me di cuenta que la final sería con el Barcelona. Escribí entonces que me gusta mucho el FC Barcelona, que me gusta su historia, todo lo que representa (con todo y su liga patito), pero que mi corazón hace mucho estaba con la Juventus de Turín (que además en 1996 había agregado otra Champions ante el Ajax que nunca me ha caído bien) y en ese equipo ya estaba Alessandro del Piero.

En redes sociales sabía que iban a aparecer todos apoyando al Barcelona aunque no supieran nada del equipo (les recomiendo el libro Nacidos para Incordiarse, Un Siglo de Agravios entre el Real Madrid y el Barça, de Alfredo Relaño) y lo peor, el madridismo apoyando a la Juventus. Por eso desde que terminó el partido escribí de mi apoyo a la gran signora del calcio y me soñé escribiendo en mi blog, festejando el tercer título de la Juventus aquí.

Escribí en Facebook que es menos feo perder con el Barcelona que con el Real Madrid (como en 1998), pero es igual de feo. Claro, me queda el consuelo que el Barça de Leonel Messi no me cae nada mal (tengo dos playeras del equipo y una linda sudadera).

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