Les cuento de...

La idea la presentan como un viejito cuya vida ha sido tranquila, sin sobresaltos, que decide de un día para otros
inflar un montón de globos para hacer volar su casa y recorrer el mundo de esta manera ‘sin abandonar su hogar’.
Desde el inicio, las aventuras de Carl Fredicksen son acompañadas de un niño explorador. Un niño de rasgos
asiáticos, boy scout, llamado Russell.
Los cortos no revelan mucho de la historia. En los últimos avances pudimos ver que, mientras exploran ‘nuevos
lugares’, Russell –quien queda de alguna manera atrapado en la casa de Fredicksen cuando sale volando- y Carl
encuentran a un perro que habla (esto es un decir, porque trae un collar que le hizo su amo ‘porque mi amo es muy
inteligente y me hizo este collar para que pueda hablar), quien completa el trío de personajes que se vuelven
entrañables apenas a un tercio de la película.
En algún lugar leí que parte del éxito de esta película se debe a que no está nada rebuscada, la trama es
sencillísima y los personajes no tienen mayor complicación: el viejo piensa y actúa como viejo, el niño piensa y
actúa como niño… e incluso el perro, caray, que piensa como perro.
Así que yo me esperaba una aventura de principio a fin, quizá como Los Increíbles, pero para explicar de qué se
trata la aventura, para que realmente entendiéramos cuál era el chiste de inflar un montón de globos con helio para
surcar los cielos del mundo, la película comienza no presentando a Fredicksen como lo vemos en el poster, ya
viejito, sino a un niño viendo absorto los noticieros del cine, observando con la boca abierta cómo Jacobo
Zabludovsky (quien aparece como narrador en la versión en español) narra las aventuras de Charles Muntz (cuya
voz en inglés hace Christopher Plummer).
El niño sueña con aventuras en dirigible, alrededor del mundo, enfrentando criaturas desconocidas, descubriendo
territorios nuevos, tal como su héroe Muntz.
Y luego, a los cineastas les dio por quitar los diálogos y entregan unos de los más lindos momentos que he visto
en el cine. Habrán sido diez o quince minutos en que, con musiquita de fondo e imágenes, nos narran la vida de
Carl Fredicksen y su esposa y diré que el asunto casi me hace llorar.
Así, con esos diez minutos nos explican el porqué de muchísimas cosas que van ocurriendo cuando Fredicksen
decide escapar del mundo montado en su casa mientras un niño explorador queda atrapado en su pórtico, habrá
que decir, muerto de miedo.
Decir, por cierto, que esta película hay que verla en tercera dimensión es obviar las opciones.
Mientras otras películas pueden ser buenas opciones de repente, dependiendo a veces del humor o como yo le
digo a las ‘palomeras’ para ir al cine un rato y olvidarse del mundo por 50 pesos, Up! es una de esas películas que
se tienen que ver. No sé si tenga mensaje o no, creo que no importa, es una gran, gran película.
Up!
Dirigida por Pete Docter y Bob Peterson
Escrita por Bob Peterson, Pete Docter, Thomas McCarthy y Bob Peterson
Producida por John Lasseter, Jonas Rivera y Andrew Stanton
Es muy extraño que en el mundo del entretenimiento, una compañía logre
hacer las cosas bien una vez, dos veces y con cada nuevo producto,
conseguir nuevas y más renovados elogios.
Pero Pixar lo volvió a hacer, nomás que esta vez ya no me atrevo a decir que
es la mejor película que ha hecho esta compañía, porque cada que hacen
una película nueva termino diciendo lo mismo. Pero sí es justo comentarles
que, incluso más que Cars, esta es la que más he esperado de todas
desde que vi los cortos.
“Va a estar buenísima”, era lo que pensaba y decía cuando veía los cortos.
La simple imagen de una casa surcando los aires, llevada por un montón de
globos me remitía un poco a estas grandes ideas que luego veo en cuadros.