Mis dos Centavos
Comentarios a:
jbreymundo@netscape.net
El Reencuentro

Todo comenzó para mí un día que me llegó un mail de Aluhie Álvarez; no tuve que leer el asunto del mail ni nada por el
estilo, porque ¿a cuántos Aluhie puede conocer en la vida?

La última vez que supe de Aluhie yo cursaba la preparatoria y debió haber sido en casa de Luis Leos, o algo parecido.
Aluhie y yo fuimos juntos en segundo de primaria y luego más tarde en la secundaria del Colegio Franco Español. Si
estaba yo contento de haber encontrado –vía el Facebook- a Raquel Schaar, compañera de la prepa, saber de mi
compañero de primaria que dibujaba de pocas tuercas me emocionó mucho más (y miren que Raquel es una mujer
muy guapa, contrario al buen Aluhie, que como hombre me parece que es feo(risas tímidas y aplausos)).

Pero Aluhie no llegó sólo… un día me mandó un link para un grupo del Facebook (yo nunca me uno a ninguno de
estoys grupos ni soy fan de nada en ellos)… y ahí estaban Marco Antonio López del Valle (imposible no recordarlo
driblando gente en la cancha de la secundaria), Mario Ayluardo y el mismo Aluhie.

De pronto aparecieron otros nombres y resultaba interesante ver sus fotos… de algunos sólo luego de un ejercicio
mental es que encontraba rasgos familiares.

Todos terminamos opinando que el Facebook es una maravilla.

Claro que, hay gente de la que no tengo memoria quién es de este grupo.

Ayudó, claro, a encontrarlos, el que no perdiéramos el contacto del todo. La mamá de Griselda, por ejemplo, sigue
viendo a la mamá de los Abdeljalek… y Magaña y Rafael jamás perdieron contacto, desde la primaria (y ya se
imaginarán la cantidad de comentarios que eso suscita).

Y cuando hubo quórum, fuimos convocados a una reunión y se votó y se volvió a votar por la fecha y el lugar, porque eso
de la democracia nos funciona, pero no a la primera.

Con 54 miembros en el grupo, con que fuera un tercio sería un éxito garantizado.

Es una experiencia de lo más extraña al principio, porque 20 años después la gente ya no se parece a lo que era. Y si
bien a Oliver –que se sentaba junto a mí en tercero- lo reconocí de inmediato, cuando Leonardo Matesanz me dijo que
yo seguía igualito yo estaba incrédulo, porque el que me estaba saludando se parecía muchísimo a Leonardo… pero
no era Leonardo… y nuevamente ¡era Leonardo!

Es muy extraño enterarse de lo que la gente recuerda de uno y es más curioso lo que uno recuerda de la gente.

Pero los recuerdos de la primaria, de la secundaria, por necesidad en este caso son buenos. Marco escribía al otro día
del reencuentro que había sido aquél uno de los mejores días de su vida.

Yo no llego a tanto, pero el enterarme que Fabián y Laura son arquitectos, escucharlos hablar de proyectos, diseños y
procedimientos no podía más que sorprenderme cuando la última vez que los escuché hablar debe haber sido de
algún asunto taaan inocuo…

Lo mismo el anfitrión, Mauricio Terrazas, el genial ‘Topo’, que se aventó la organización y sirvió de anfitrión a un evento
que marcó ya la vida de muchos de nosotros. Porque además no todos hicieron como yo, que hice 20 minutos desde
mi casa…  el Chopper viajó desde Laredo, Laura desde Ciudad Juárez (ahí lo cañón debe ser regresar), Mayra desde
Canadá y Oliver se aventó el viaje desde Michigan…

Decía… lo mismo el anfitrión, que me platicaba muy serio sobre la juventud del sistema político mexicano… Oliver y yo
discutimos un poco la crisis del sector automotriz cuando la última discusión que tuvimos debió haber sido sobre los
pantalones de Tania Ruiz Vega ‘El Cerdito de Sevilla’.

Cosas que vienen a la mente… a uno que está igualito, Pedro Coello… no lo recordaba para nada y la primera
impresión que me dio es que sigue siendo muy ecuánime. De hecho si hubiéramos hecho más caso a Pedro y a Mario
en aquellos entonces, nos hubiéramos metido en menos líos.

Qué bueno que no les hicimos caso.

Las tragedias de la vida me obligaron a salirme apenas seis horas después de haber llegado, que créanme, luego de
tanto tiempo es un suspiro. Las crónicas que he leído cuentan de un borrachazo, que antes que me fuera ya Griselda
se había quejado de él y le andaba huyendo. Para suerte de las féminas –porque parece ser que a Vero también le
tocó- el más acosado por el muchacho aguardientosocalenturiento fue el buen Chapetes.

Al estimado e inquieto amigo ya incluso lo dieron de baja del grupo del Facebook.

Les comentaba a los compañeros... los ex compañeros, que conozco a algún grupo de veteranos de guerra
(americanos, obvio) que se reúnen cada año. Nosotros afortunadamente no pasamos por nada traumático –excepto,
quizá, ver a Luis Ángel tener su primer quiebre psicótico en pleno examen de química- pero la idea, la gana de todos
nosotros, es hacer de esto un evento periódico.

Fabián le reprochaba a Hugo que se hubiera ido de la escuela… ‘tú eras mi amigo’ le decía… y es una lástima, porque
a fin de cuentas nadie de los que asistió son mis amigos actualmente… es más, creo que sólo Magaña y Rafael
(nuevamente, con harta sospecha de parte del respetable) pueden decir que lo siguen siendo.

Y por eso la enormidad de estos eventos, porque sé que no somos los únicos ni fuimos los primeros. Veo de mis
demás contactos fotos de años en que yo no los conocía y planes para reunirse en tal o cual fecha… y yo hoy no dejé
de contar mis anécdotas. A mi mamá, que está en el hospital (motivo por el cual no me quedé hasta la madrugada) y
que fue maestra de muchos de ellos le alegró el escuchar que todos están bien, ver las fotos y verlos y verlas tan bien
conservados, dirigiéndose al apogeo de sus vidas.

Según yo fuimos 26, de la lista de 54 (y creciendo), así que quizá en espacio de un año les estaré contando cómo
llegaron nuevos excompañeros a escuchar no sólo aquellas anécdotas de la primaria que todos nos sabemos sino
las de este año, que también vale la pena repetir una y otra y otra vez.

Laura y Mayra, por cierto, me felicitaron porque les gusta como escribo. La anécdota que cuento para explicar por qué
es que me dedico a escribir, involucra al Franco Español… en la secundaria. Resulta que a mí me gustaba Norma
Alvarado y como en esos asuntos era yo muy ingenuo, no sabía qué hacer. Le dije a Luis Ángel que quería platicar de
algo serio con él y como el recreo era muy ruidoso, él me sugirió que comenzada la clase saliera al baño y pasara por
él a su salón.

Así lo hice y fuimos a mear. Y ahí frente a los meaderos le dije que me gustaba Norma y que no sabía qué hacer al
respecto. “Escríbele una carta” me recomendó… y desde entonces no he dejado de escribir.

Claro que la historia es una mentira, pero se me hace muy buena historia.

Ayer Mario Ayluardo me mandó un link como sugerencia para que agregara, precisamente a Norma, a mi lista de
amigos en Facebook. Pobre Norma, si la tiene, tiene la colección de literatura epistemológica más absurda de la vida,
por eso luego de recibir la sugerencia puse en mi estado “No quiero tener a esa mujer en mi lista de contactos”.
Pero lo más seguro es que no me quiera ella en su lista de contactos. Y no la culpo, si pudiera leer alguna de las
maravillas que le escribí en la secundaria (y otras tantas cosas que hice) lo entenderían.

En fin…

Algunos de ustedes saben, otros no, que me dedico a hacer entrevistas a grandes líderes mexicanos. Aprovechando
que llevo a las entrevistas a algunos de los mejores fotógrafos de México, al final de las sesiones pido una foto con el
entrevistado… y la colección es bastante decente.

También sabrán algunos que nunca pongo en internet fotos mías, más que las del perfil. Las fotos que tengo con
literatos, presidentes, senadores y artistas, las tengo impresas y guardadas, nada más para mí.

Pero esta foto vale mucho la pena publicarla y presumirla.

Parados (de izquierda a derecha): Vaca, Oliver, Magaña, Rafael, Pedro Coello, el Topo, Gerson, Aluhie, Leonardo,
Fabián, Marco y Raúl.

Abajo (de izquierda a derecha): Su servilleta, Hugo, Meme, Alushe y el Chopper.
Los puros machos alfa, como dice Aluhie (excluyendo al Chopper), porque no quiero que se mueran de la envidia.
Portada   Bellas y Fodongas   Mis Dos Centavos   Dibujos
Ir a la columna anterior
Ir arriba
setstats